El acto supondrá el inicio oficial del camino eclesial para el reconocimiento de la santidad de una de las figuras más influyentes del catolicismo español del siglo XX
Los orígenes del panteón se remontan a mediados del siglo XIX, cuando José Herrera Ariosa —padre de don Ángel— inhumó allí a su propio padre, y mandó construir una capilla funeraria