«Para que haya democracia es obligatorio votar, pero esto no es suficiente para que sea plena»
16 de julio de 2025
- La primera edición del curso de verano Ángel Herrera Oria, titulado ‘Libertad de prensa y de educación’, ha abordado dos circunstancias que hoy día se están viendo amenazadas.
Durante mucho tiempo se han dado por descontadas tanto la libertad de prensa (entendida como libertad de expresión) como la libertad de educación (entendida como libertad de elección). Sin embargo, en los últimos años, estas dos circunstancias se han visto amenazadas desde numerosos ámbitos, incluido el poder político. Por eso, desde la ACdP se ha organizado en Málaga el primer curso de verano Ángel Herrera Oria, titulado justamente ‘Libertad de prensa y de educación’, para defender aquello que se daba por supuesto.
En una mesa redonda moderada por Raúl Fenollosa –socio del Centro de Málaga de la ACdP– han participado dos representantes de los medios y dos de la docencia, escenarios que a menudo se entremezclan.
En primer lugar ha intervenido José Luis Restán, presidente de COPE y Ábside Media, quien ha comenzado su intervención aludiendo al concepto de libertad enunciado en el Quijote, para después recordar que sin libertad de educación difícilmente podrá ejercerse una democracia plenamente. A mayores, el presidente de COPE ha dicho que no basta con reivindicar esas libertades íntimamente, sino que «necesitan de instituciones que las estimulen y comunidades dispuestas a ejercer el riesgo de educar y comunicar».
Por último, Restán ha aludido a una frase del Papa León XIV, en audiencia con los periodistas que siguieron el cónclave de su elección, a quienes dijo que «es preciso cultivar la libertad de comunicar» para que la convivencia no sea un monólogo.
En términos parecidos a los de su compañero se ha expresado Jorge Sanz Casillas, subdirector de El Debate, quien ha señalado que «en democracia es obligatorio votar, pero no suficiente», recordando que existen países donde hay elecciones con regularidad, pero que están lejos de ser democracias plenas. «Por eso en días como el de hoy me acuerdo de una frase de Chesterton que me gusta mucho, aunque casi siempre va asociada a un deterioro de las sociedades o del concepto de verdad, como está pasando ahora –ha dicho Sanz–, y esa frase es que ‘llegará el día en que será preciso desenvainar una espada para afirmar que el pasto es verde’. Pues bien, ese día ha llegado. Y gente de mi generación tiene que defender cosas que hasta hace no mucho dábamos por supuestas».

Autocensura y libertad de pensamiento
Por eso ha dicho que, más que la censura, una de las mayores amenazas del comunicador es la autocensura: el miedo a decir aquello que se piensa por temor a incomodar o ser señalado.
«La censura es jorobada, que te dicten titulares como ha dicho David Alandete que pasaba en El País (…). Pero la autocensura tiene peor arreglo, porque un día estás defendiendo una cosa y al siguiente te la callas por el qué dirán. Y no hay mayor derrota que esa. Recuerdo una frase del filósofo José Luis Sampedro que decía que ‘sin libertad de pensamiento, la libertad de expresión no sirve de nada’. Y es cierto, por qué periódico vas a hacer, qué columna vas a escribir, si hay cosas que no te atreves ni a preguntarte por el miedo al qué dirán», ha concluido.
En tercer lugar ha intervenido Alicia Delibes, educadora y autora de El suicidio de Occidente. La renuncia a la transmisión del saber, ha señalado que uno de los mayores peligros que encara la educación (junto a la tentación del Estado por controlarla) es el lenguaje. «El lenguaje condiciona el pensamiento», ha dicho, «y esto es algo que ha ocurrido con la educación».
Delibes, que es licenciada en Ciencias Exactas y fue diputada de la Asamblea de Madrid, ha señalado que el Estado «debería encargarse únicamente a la instrucción», entendida como el traslado de competencias. Una instrucción sin aditivos, sin «basura lingüística» o «neolengua». Por eso, la profesora ha lamentado que en España no haya ocurrido como en determinados ámbitos de la sociedad civil de Estados Unidos, donde han surgido espacios de consenso acerca de las competencias que debe manejar un niño cuando termina la Primaria o la ESO.
Por último, Isidro Catela, periodista y profesor de la Universidad Francisco de Vitoria, ha denunciado que la «democracia idealista es en buena medida incompatible con la libertad» porque, señala «el idealismo es incompatible con la realidad». En esa misma dirección, ha recurrido al famoso versículo del Evangelio de San Juan 8, 32 para insistir en que «hay que reivindicar la Verdad porque es ella la que nos hace libres».
Para Catela, al mentiroso, al poderoso, «le interesa la verdad para transmitirnos su mentira», pero que hay un peligro aún mayor, una ‘refinación’ de este método y es el hecho de que el poder aspira a que perdamos interés por la verdad, «que nadie crea en nada». En ese sentido, el profesor ha añadido que «un pueblo así está completamente sometido», porque un pueblo indiferente a la verdad tiende a buscar chivos expiatorios, que puede ser la prensa, los jueces o los profesores. Tres profesiones que históricamente fueron fuente de autoridad y respeto, pero que hoy se ven vituperadas desde ciertos entornos.

