La libertad de prensa a debate: crónica de una resistencia necesaria
6 de marzo de 2026
El pasado miércoles, el salón de la Fundación Abanca en Santiago de Compostela acogió una conferencia de hondo calado periodístico y social organizada por el centro de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) de la ciudad. Bajo el título de su ponencia, Luis Ventoso, director adjunto de El Debate, desgranó con lucidez y honestidad la crítica situación que atraviesa la prensa española en el siglo XXI.
Introducido por Raquel Tejero, delegada del diario en Galicia, Ventoso comenzó analizando el colapso del modelo de negocio tradicional. Explicó cómo la irrupción de internet y el error histórico de ofrecer contenidos gratuitos acostumbraron al lector a no pagar, dejando a las cabeceras históricas en una situación financiera agónica, con deudas millonarias y estructuras sobredimensionadas. Ante este panorama, el conferenciante destacó la importancia vital de los editores con principios, señalando que solo empresas libres y fuertes pueden sostener un periodismo de calidad que actúe como verdadera conciencia crítica del poder.

Uno de los puntos más seguidos de su intervención fue el análisis del éxito de El Debate, diario que regresó a la vida editorial el 1 de octubre de 2021 de la mano de la ACdP. Ventoso subrayó que el periódico ha logrado conectar con una comunidad de lectores desatendida: un público que comparte los valores del humanismo cristiano, la unidad de España, el orden constitucional y la defensa de la vida. Con un crecimiento asombroso —pasando de 77.000 lectores el primer día a más de 1,3 millones diarios en la actualidad—, el diario ha demostrado que existe un espacio de mercado para un medio que rechaza la “telebasura” y se centra en los principios y el sentido común.
Sin embargo, no todo fueron luces. Ventoso denunció las graves amenazas a la libertad de prensa en la España actual. Entre los indicios que citó, destacó el señalamiento público a periodistas por parte de ministros, el reparto sectario de la publicidad institucional —que en el caso de El Debate es inexistente por parte del Gobierno central— y el uso sistemático de la “seguridad nacional” para esquivar las leyes de transparencia ante preguntas sobre el gasto público o el entorno de la presidencia. Finalmente, el periodista abordó los desafíos del futuro, como la Inteligencia Artificial, capaz de replicar estilos literarios pero que nunca podrá sustituir el juicio humano y la valentía del reportero. Concluyó reafirmando que la prensa sigue siendo el “cuarto poder”, capaz de destapar corrupciones y marcar la agenda política, siempre que existan instituciones como la ACdP dispuestas a sostener un bien social tan necesario para la democracia.

