Gan Pampols y Javier Rupérez analizan en Valencia la fragilidad europea y el nuevo desorden internacional
10 de marzo de 2026
El teniente general Francisco José Gan Pampols y el embajador de España Javier Rupérez fueron los invitados de los dos primeros círculos del año organizados por el Centro de Valencia. Los socios del centro pudieron escuchar y dialogar con dos referentes que analizaron la compleja coyuntura internacional a la que se enfrenta el mundo.
Gan Pampols, quien fuera vicepresidente segundo y conseller para la Recuperación Económica y Social de la Comunidad Valenciana, alertó de que Europa vive una “vulnerabilidad sistemática” marcada por el endeudamiento, la falta de cohesión interna y la creciente polarización social. Según explicó, el nuevo paradigma internacional se basa “en la confrontación y no en la cooperación”, pasando de “la fuerza de la razón” a “la razón de la fuerza”.
El militar lamentó que Europa actúe como “un personaje en busca de autor”, incapaz de redefinir su concepto de soberanía en un contexto de dependencia estratégica. Recordó que, desde el Tratado de Roma, el continente ha delegado su seguridad en la OTAN y que desde los años ochenta depende energéticamente de Rusia y industrialmente de China. Todo ello configura, afirmó, “un escenario político, moral y económico deprimente”.
Gan Pampols, que dirigió el Cuartel General Terrestre de Alta Disponibilidad en Valencia y el Cuartel General de Despliegue Rápido de la OTAN en Bétera, subrayó que Washington está centrado exclusivamente en su Defensa y que Europa parece quedar fuera de su Estrategia Nacional de Seguridad y Defensa. “Europa debe asumir que el país hegemónico tiene una mala impresión de nosotros y espera que nos responsabilicemos de nuestra propia defensa”, concluyó.

El nuevo (des)orden internacional
Por su parte, el embajador Javier Rupérez ofreció un análisis del actual desorden mundial y del papel de España en él. Elogió el marco internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial por haber evitado una tercera conflagración, aunque advirtió de que sus reglas “están en trance de ruptura”.
Según Rupérez, el punto de inflexión fue la invasión rusa de Ucrania, que supuso una violación de la Carta de Naciones Unidas y del Acta de Helsinki, sin que se produjera una respuesta suficientemente contundente por parte de la comunidad internacional. Tras el imperialismo de Putin, señaló también a Donald Trump como otro factor desestabilizador por compartir una visión “imperialista” de las relaciones internacionales. “Hoy impera la fuerza”, afirmó. “Ese mundo previsible gracias al Derecho Internacional está abierto en duda porque dos potencias han demostrado que no están dispuestas a respetar la integridad territorial de terceros países”.
El diplomático dedicó también parte de su intervención a la posición internacional de España, recordando que durante la Transición el Gobierno afrontó grandes dificultades para “situar al país” tras décadas de aislamiento. En este punto, reivindicó la labor de Marcelino Oreja, ministro de Asuntos Exteriores entre 1976 y 1980 y patrono de la Fundación Universitaria San Pablo CEU.
Para Rupérez, España “reencontró su lugar en el mundo” al integrarse en las estructuras de la OTAN y la Unión Europea, que definió como “sus mejores elementos de referencia para su consistencia interior y su proyección exterior”. “España tiene su sitio en un marco europeo, democrático y occidental”, concluyó.

