Covadonga se llena de esperanza
17 de julio de 2025
El pasado 14 de julio, en un entorno cargado de simbolismo histórico y espiritual, se inauguró la decimotercera edición del Curso de Verano de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) en la basílica de Covadonga. El evento reunió a autoridades eclesiásticas, académicos y miembros de la asociación bajo el lema de la esperanza, enmarcado en el Año Jubilar de la Iglesia Católica.


Jesús Hallado, secretario del Centro de Asturias de la ACdP, fue el encargado de dar la bienvenida a los asistentes, recordando la especial relevancia espiritual del lugar en el contexto del jubileo ordinario de 2025. “Estamos en un templo jubilar, una feliz ocasión para ganar indulgencias y renovar el ánimo como peregrinos de la esperanza. La programación de esta edición, según explicó, está centrada en una mirada reflexiva hacia la Edad Media y los retos del presente, con ponentes de reconocido prestigio que buscarán tender un puente entre la historia cristiana de Europa y los desafíos contemporáneos para los creyentes.

El presidente de la ACdP, Alfonso Bullón de Mendoza, reforzó esa perspectiva histórica al subrayar el valor de la Edad Media como “mil años áureos” para la cristiandad, resaltando que fue entonces cuando se fundaron universidades y hospitales bajo el amparo de la Iglesia. Asimismo, recordó con emoción los vínculos históricos de Covadonga con la ACdP y otras organizaciones católicas como la CEDA, evocando momentos clave como la imposición de medallas en 1925 a miembros que hoy se encuentran en proceso de beatificación. “Covadonga es un lugar de inicio, como lo fue para la Reconquista. Es también un símbolo de esperanza y acción. Aquí, no solo reflexionamos: nos proponemos hacer cosas, y las haremos”, afirmó con convicción.

El acto concluyó con la intervención del arzobispo de Oviedo, monseñor Jesús Sanz Montes, quien ofreció una profunda reflexión teológica y filosófica sobre el tiempo y la esperanza. Citando al teólogo San Buenaventura y al escritor T. S. Eliot, advirtió sobre el riesgo de vivir sin sentido, atrapados en la nostalgia o el escepticismo. “La verdadera alegría es el nombre de la esperanza cristiana”, proclamó, invitando a los presentes a recordar el pasado con gratitud, vivir el presente con pasión y mirar al futuro con confianza.

A continuación, tuvo lugar una brillante y sugerente conferencia por parte del catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Navarra, Jaume Aurell Cardona, que llevaba por título “¿Por qué lo verdaderamente específico de Occidente está en la Edad Media?”. Presentado por el miembro de la AcdP Francisco Lamoneda, destacó la relevancia de un periodo frecuentemente denostado, pero que encierra —según el ponente— la clave para entender la identidad cultural, política y espiritual de Europa.




Aurell argumentó que la Edad Media no fue una época de oscurantismo, como suele caricaturizarse, sino una etapa de síntesis cultural sin precedentes, en la que confluyeron los tres grandes pilares de Occidente: Jerusalén (fe y ética), Atenas (razón y pensamiento crítico) y Roma (derecho y orden institucional). A ellos se sumó la tradición germánica, que contribuyó decisivamente a la configuración de la monarquía y del orden político europeo.
Seguidamente tuvo lugar la Santa Misa presidida por el arzobispo de Oviedo, monseñor Jesús Sanz Montes, en la Basílica Jubilar de Covadonga, como colofón del día.


Día 2
La segunda Jornada comenzó con la apasionante conferencia del catedrático de Física Aplicada de Universidad Politécnica de Madrid, Francisco González de Posada, uno de los intelectuales más prolíficos de España con nada menos que nueve doctorados. Con el título “La implantación del cristianismo en las Asturias frente al imperio musulmán” reivindicó, entre otras cosas, las raíces trinitarias de Occidente. La disertación, introducida por la socia de la ACdP y también profesora, María del Carmen Escribano, ofreció una profunda reflexión histórica, teológica y sociológica sobre el origen del cristianismo en el norte peninsular tras la invasión islámica del siglo VIII. “La batalla de Covadonga –afirmó–, fuera cual fuera su dimensión militar, es esencial como mito fundacional de la Reconquista y del nacimiento de una España cristiana que será columna vertebral de la Europa católica”, aseguró el docente de origen gaditano.




Tras un breve descanso llegó el turno de Stefano Abbate, profesor de Filosofía Política en la Universidad Abat Oliba CEU de Barcelona, y su conferencia titulada “Entre la revolución y el colapso: claves para hacer posible la buena vida”. La charla fue introducida por el socio del centro de Asturias de la ACdP, Arsenio Alonso Rodríguez, y sirvió para analizar en profundidad las raíces del malestar en el que estamos sumidos en la actualidad. Con un estilo riguroso pero cercano, el filósofo italiano ofreció un diagnóstico del colapso espiritual, cultural y simbólico que atraviesa Occidente. En su análisis, señaló que la modernidad —y especialmente lo que denominó “hipermodernidad”— ha roto con las mediaciones tradicionales que daban sentido a la existencia humana, como el lenguaje simbólico, la tradición, la religión y la comunidad. Con una elocuencia firme, el docente transalpino concluyó que la esperanza cristiana no es optimismo ideológico, sino certeza teológica: “Dios es más fuerte que toda desesperanza”.




Por la tarde, la expedición se trasladó en autobús hacia la vecina Arenas de Cabrales para celebrar una sesión extraordinaria en la Iglesia de Santa María de Llas. Además de los asistentes al curso de verano, la charla contó con la presencia de un grupo de estudiantes del CEU que se encontraban llevando a cabo un voluntariado en la zona. Tras la introducción del socio del centro de la ACdP de Asturias, Ricardo Viejo Fernández-Asenjo, la médico y virgen consagrada Patricia Rodríguez Suárez abordó el papel de Nuestra Madre del Cielo en la transmisión de la Esperanza, bajo el título “Jubileo 2025. María nos muestra a su Hijo, la esperanza que no defrauda”. “Más que una charla, lo vivo como un compartir”, afirmaba la doctora de urgencias en su intervención, señalando que la clave de la esperanza cristiana no es una teoría ni un estado de ánimo, sino una persona: Jesucristo. Y es María, insistió, quien mejor nos conduce hacia Él, especialmente en tiempos marcados por la prisa, el individualismo y la desesperanza.




Seguidamente, tras un paseo por la zona, tuvo lugar la tradicional cena de hermandad o “Espicha” donde los asistentes pudieron degustar las delicias de la cocina asturiana y disfrutar de un relajado ambiente festivo.



Día 3
La última jornada del curso de verano contó con la participación del laico dominico Carlos Luna Calvo, consultor e investigador en pensamiento creativo, que no dejó a nadie indiferente, bajo el lema: “El marketing religioso: una nueva disciplina al servicio de la misión eclesial”. La conferencia fue introducida por el socio del ACdP de Asturias, Jerónimo de la Hoz, y sirvió para que el ponente reivindicase el uso del marketing como una herramienta legítima, e incluso necesaria, ya que “la Iglesia existe para evangelizar y no para sobrevivir”, según sus propias palabras. A su juicio, aplicar técnicas de marketing no significa “vender la fe” ni edulcorar el mensaje cristiano, sino “desarrollar estrategias de empatía” que permitan a la Iglesia acercarse al hombre contemporáneo desde sus propias búsquedas de sentido.




Una emotiva y breve ceremonia de clausura, sirvió para poner el punto y final al XIII Curso de verano de la ACdP. El acto, que precedió a la misa en la Basílica, comenzó con la intervención de Jesús Hallado Arenales, secretario del centro de Asturias de la ACdP, que tras una larga lista de agradecimientos, destacó el gran nivel de las ponencias y el compromiso de ponentes que, pese a los inconvenientes que habían surgido, no faltaron a la cita.


El acto continuó con la intervención de María San Gil, vicesecretaria nacional de la ACdP, que hizo gala de su optimismo y energía, recalcando el valor académico y espiritual de las jornadas. En un tono firme y esperanzado, la guipuzcoana hizo un llamado a continuar la labor pública de los propagandistas: “Nos quieren callados e invisibles, pero los propagandistas somos todo menos eso. Tenemos la obligación de cantar nuestra fe”.

El acto concluyó con unas breves palabras del padre David Cueto Rodríguez, abad de Covadonga, quien alabó la capacidad de las jornadas para suscitar preguntas profundas: “Una buena pregunta pide una buena respuesta. Eso es lo que habéis hecho: buscar con inteligencia y con fe”.

El decimotercer curso de verano de la ACdP concluyó en un ambiente de gratitud y comunión, que se podía adivinar en los rostros de los asistentes. Año tras año, esta cita del calendario de la Asociación se consolida como un referente de reflexión, testimonio y encuentro para los socios y todos aquellos católicos comprometidos con la vida pública.

