Los orígenes del panteón se remontan a mediados del siglo XIX, cuando José Herrera Ariosa —padre de don Ángel— inhumó allí a su propio padre, y mandó construir una capilla funeraria
A lo largo de la conferencia, el padre Ángel destacó cómo el Papa León XIV, profundamente marcado por su formación agustiniana, ha hecho de ese carisma el eje de su pontificado.