Estas IV Jornadas Católicos y Vida Pública se plantean como un itinerario en dos pasos, muy sencillos, pero también exigentes: primero, mirar el origen; después, discernir el rumbo.
La apertura formal del proceso supone el reconocimiento por parte de la Iglesia de la relevancia espiritual y apostólica de quien dedicó su vida a la formación de laicos comprometidos.