Segundo día del curso Un proyecto de Bien común para España, organizado por la ACdP
2 de julio de 2026
La economía, el mercado laboral y el reto migratorio han protagonizado la mesa redonda «Trabajo y economía en tiempos de cambio. ¿Cómo asegurar la estabilidad?», moderada por Pablo Alcalá-Santaella, profesor de Economía en la Universidad CEU San Pablo. Desde distintas perspectivas, Albert Guivernau, José Vicente Marí y Ricardo Martín de Almagro han coincidido en la necesidad de abordar el fenómeno migratorio desde una planificación a largo plazo, vinculada a las necesidades reales de la economía y a la sostenibilidad del modelo productivo español.
Albert Guivernau, director general de la Fundación Civismo, ha sostenido que «el problema no es la inmigración, sino el Estado», al considerar que las actuales políticas públicas no favorecen la integración ni la autonomía de las personas. Asimismo, ha defendido que el debate debe centrarse en crear oportunidades y no en fomentar la dependencia de las prestaciones sociales, al tiempo que ha recordado que la inmigración responde también a factores demográficos y geopolíticos que seguirán intensificándose en los próximos años.
Por su parte, José Vicente Marí, diputado nacional y coordinador general de la Vicesecretaría de Economía y Transformación Digital del Partido Popular, ha insistido en que «el debate no es inmigración sí o no, sino inmigración, ¿cómo?». Tras exponer la evolución demográfica de España en los últimos años, ha defendido una política migratoria ordenada, basada en las necesidades del mercado laboral, en acuerdos con los países de origen y en la agilización de los permisos de trabajo, advirtiendo de los riesgos que, a su juicio, generan las regularizaciones extraordinarias y el fortalecimiento de las mafias dedicadas al tráfico de personas.
Finalmente, el abogado, economista y escritor Ricardo Martín de Almagro ha alertado de las limitaciones estructurales de España para absorber grandes flujos migratorios sin una planificación adecuada. A su juicio, el actual modelo favorece el crecimiento de empleos de baja cualificación y productividad, lo que repercute negativamente en los salarios y en la competitividad de la economía. Por ello, ha abogado por «repensar el sistema migratorio» y orientarlo hacia la atracción de talento y perfiles profesionales que contribuyan a fortalecer el crecimiento económico y la sostenibilidad del Estado del bienestar.


La Iglesia, los laicos y el espacio público
A continuación, Pablo Sánchez Garrido, consejero y secretario nacional de Causas de Canonización de la Asociación Católica de Propagandistas, ha pronunciado la ponencia «La Iglesia, los laicos y el espacio público», en la que ha defendido la necesidad de que los católicos recuperen una presencia activa en la vida pública. Recordando la reciente visita del Papa León XIV a España y la celebración del Corpus Christi, ha afirmado que «hay que sacar la fe a la calle, con parresía, con valentía evangélica», evocando también la llamada de san Juan Pablo II a «no tener miedo». En este sentido, ha insistido en que «estamos llamados a pregonar la fe desde las azoteas», identificando esas «azoteas» con los medios de comunicación, las plataformas digitales y todos los ámbitos de la vida pública.
A partir de esta reflexión, Sánchez Garrido ha propuesto complementar la conocida «opción benedictina», centrada en fortalecer comunidades cristianas capaces de preservar la fe en un contexto secularizado, con una «opción paulina» orientada a salir al encuentro de la sociedad. «Es un momento para la ofensiva católica», ha asegurado, defendiendo que todos los fieles están llamados a ser «sal de la tierra y luz del mundo». Como ejemplos de esta presencia pública ha citado iniciativas como la Fiesta de la Resurrección o El Debate, subrayando además las palabras del Papa León XIV, quien recordó durante su visita que «la fe no puede reducirse a algo privado».
En la segunda parte de su intervención, el ponente ha presentado un conjunto de propuestas elaboradas por los grupos de trabajo del Círculo de Estudios del Centro de Madrid de la ACdP para impulsar un proyecto de regeneración social e institucional en España. Entre ellas, ha destacado el fortalecimiento de la sociedad civil, la defensa de la vida y la familia, la libertad educativa, la independencia judicial, el apoyo a unos medios de comunicación verdaderamente libres y una política económica orientada a reforzar la iniciativa privada, la vivienda y el sector productivo. Todo ello, ha explicado, con el objetivo de situar nuevamente «la dignidad de la persona» y el bien común en el centro de la acción pública.

Fe y vida pública, una cuestión de coherencia
La jornada concluyó con la mesa redonda «Fe y vida pública, una cuestión de coherencia», moderada por Rafael Murillo, consejero nacional de la Asociación Católica de Propagandistas, en la que Teresa Herranz, consejera delegada de El Adelantado de Segovia; José Francisco Serrano, catedrático de Periodismo de la Universidad CEU San Pablo; y Borja Martínez-Echevarría, presidente y fundador de la Asociación LANZA, reflexionaron sobre el papel de los laicos en la vida pública y los desafíos que afronta hoy la presencia del cristianismo en la sociedad.
Durante el coloquio, Teresa Herranz reconoció que «por supuesto ha habido leyenda negra, en especial en los medios», aunque destacó que el panorama está cambiando y que cada vez son más los profesionales que viven su fe con naturalidad en el ámbito público. En la misma línea, José Francisco Serrano aseguró que «en este cambio de época los católicos ya no tenemos miedo de hablar de nuestra fe en público» y defendió que la fe «no es una ética ni una ideología, sino un encuentro personal con Cristo». Asimismo, subrayó que la Iglesia está llamada a configurarse en la sociedad como una «minoría creativa», más que como una institución vinculada al poder.
Por su parte, Borja Martínez-Echevarría puso el acento en la creciente búsqueda espiritual de la sociedad, marcada por la soledad y la necesidad de ser escuchados, mientras que los participantes coincidieron en reivindicar el protagonismo de los laicos en la evangelización y en la vida pública. En este sentido, se recordó que el compromiso del cristiano en la sociedad «no nace de una delegación de nadie, sino del bautismo», defendiendo una iniciativa laical libre, responsable y desarrollada en comunión con la Iglesia.

