Cáceres recuerda a Gregorio Ordóñez treinta años después de su asesinato
26 de mayo de 2026
El documental Esta es una historia real, dirigido por Iñaki Arteta, volvió a proyectarse la tarde del 18 de mayo en el cacereño Chalet de los Málaga en un acto cargado de memoria, respeto y compromiso con las víctimas del terrorismo. La cita, organizada por el Centro de Cáceres de la ACdP, reunió a decenas de asistentes y contó con la presencia del presidente de la Asamblea de Extremadura, Manuel Naharro, quien quiso respaldar con su asistencia una iniciativa centrada en preservar la memoria de quienes sufrieron la barbarie terrorista de ETA.
Estrenada el pasado año con motivo del 30 aniversario del asesinato de Gregorio Ordóñez, la producción continúa recorriendo numerosas ciudades españolas con el objetivo de acercar especialmente a las nuevas generaciones la realidad del terrorismo vivido en España durante décadas.
El documental reconstruye la vida, la trayectoria política y el asesinato del dirigente popular, abatido por ETA el 23 de enero de 1995 en San Sebastián. La obra combina testimonios, vídeos y fotografías inéditas para relatar no solo la figura política de Ordóñez, sino también el clima de miedo y violencia que marcó aquellos años.
Entre los testimonios más destacados del documental figuran los del expresidente del Gobierno José María Aznar y el de María San Gil, directora del Observatorio CEU-CEFAS de Víctimas del Terrorismo, promotora del documental y encargada de presentarlo en numerosos puntos del territorio nacional. Su trayectoria política y personal se ha convertido en uno de los referentes de la defensa de la verdad, la dignidad y la justicia frente al terrorismo.
Durante el encuentro, San Gil subrayó el impacto que la proyección está teniendo entre los jóvenes que descubren por primera vez esta parte reciente de la historia de España. “Muchos jóvenes empiezan a ver el documental en los colegios y no saben lo que van a ver, y en el momento de ver y vivir el asesinato se quedan conmocionados, porque no se lo esperan, y es cuando entienden de verdad el sufrimiento de muchas víctimas del terrorismo”, explicó.
La memoria de las víctimas, señalaron los participantes en el acto, constituye un deber moral y democrático que debe preservarse entre todos, manteniendo vivo el recuerdo de quienes padecieron la violencia terrorista y reafirmando el compromiso de la sociedad con la libertad, la convivencia y la defensa de la dignidad humana.


