«La Iglesia es una familia»: las XV Jornadas Católicos y Vida Pública de Cádiz reflexionan sobre la identidad y la misión de los cristianos
1 de junio de 2026
La Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) celebró los días 26 y 27 de mayo en el Seminario Diocesano de Cádiz las XV Jornadas Católicos y Vida Pública bajo el lema «Iglesia, ¿qué dices de ti misma?». Durante dos intensas jornadas, obispos, sacerdotes y laicos compartieron sus experiencias y reflexiones sobre la naturaleza de la Iglesia, su misión evangelizadora y el papel que los cristianos están llamados a desempeñar en una sociedad cada vez más secularizada. La inauguración contó con la participación de Monseñor Ramón Valdivia Jiménez, administrador apostólico de la Diócesis de Cádiz; José Masip Marzá, vicepresidente nacional de la Asociación Católica de Propagandistas; y Rodrigo Sánchez Ger, secretario del Centro de la ACdP de Cádiz.
En sus palabras de bienvenida, Rodrigo Sánchez destacó la necesidad de hacer visible la dimensión religiosa del ser humano en el espacio público y recordó que los cristianos tienen la responsabilidad de dar razón de su fe en una sociedad donde, con frecuencia, Dios queda relegado al ámbito privado. Asimismo, explicó que el lema de las jornadas recuperaba la célebre pregunta formulada por el cardenal Léon-Joseph Suenens durante el Concilio Vaticano II, una invitación a que la propia Iglesia reflexione sobre su identidad y su misión.
Javier Martínez: «La Iglesia es la criatura más bella que he conocido»
La conferencia inaugural estuvo a cargo de Monseñor Javier Martínez Fernández, arzobispo emérito de Granada, quien ofreció un profundo testimonio personal bajo el título «¿Qué dice un obispo de la Iglesia?». Lejos de una exposición académica, el prelado compartió la experiencia acumulada durante más de cuarenta años de ministerio episcopal. Desde el comienzo de su intervención definió la Iglesia como «la criatura más bella» que ha conocido en su vida y afirmó que, pese a su amplia curiosidad intelectual y cultural, nunca ha encontrado nada más atractivo que ella.
A lo largo de su intervención describió la Iglesia como una auténtica familia. Recordó su infancia en una parroquia madrileña, su paso por el seminario y sus primeros años de sacerdocio para mostrar cómo la fe se transmite principalmente a través de relaciones humanas concretas y comunidades vivas.
«A mí me gusta mi familia», afirmó evocando una anécdota vivida durante una manifestación provida, utilizando esa expresión para resumir su mirada sobre la Iglesia. Para Martínez, la comunidad cristiana no es una estructura burocrática ni una organización más, sino el lugar donde Cristo sigue actuando en la historia y donde las personas encuentran una verdadera pertenencia.

Los sacerdotes reflexionan sobre la vocación y el servicio
La segunda jornada comenzó con el coloquio «¿Qué dicen los sacerdotes de la Iglesia?», moderado por Rodrigo Sánchez Ger y protagonizado por Cristóbal Flor Domínguez, párroco de Santo Tomás y canciller secretario general del Obispado; Guillermo Domínguez Leonsegui, párroco de San Servando y San Germán y canónigo del Cabildo Catedralicio; y Pascual Saturio, O.P., prior del Convento de Santo Domingo.
Los tres sacerdotes compartieron los caminos personales que les condujeron al sacerdocio y reflexionaron sobre los desafíos actuales de la vida eclesial.
Cristóbal Flor explicó que su vocación nació siendo monaguillo, impresionado por la manera en que un sacerdote celebraba la Eucaristía. Más allá de su cercanía o dinamismo, lo que le impactó fue el profundo sentido de lo sagrado que transmitía durante la liturgia. «Algo cambiaba cuando subía al altar», recordó, señalando que esa experiencia marcó definitivamente su vida.
Por su parte, Guillermo Domínguez Leonsegui destacó la influencia de los sacerdotes que le acompañaron en su discernimiento vocacional y explicó que su camino hacia el sacerdocio estuvo marcado por la paz interior y la confianza en la voluntad de Dios. «Soy sacerdote a gusto, pero no por gusto», señaló con humor, explicando que fue descubriendo progresivamente la llamada que el Señor tenía para él.
El dominico Pascual Saturio relató una vocación precoz que surgió ya en la infancia. Desde muy pequeño sintió el deseo de ser sacerdote y, tras un proceso de acompañamiento y discernimiento, encontró su lugar en la Orden de Predicadores. Su intervención puso de relieve la importancia de la fidelidad a la llamada de Dios y del acompañamiento espiritual en el descubrimiento de la vocación.

El compromiso de los laicos en la Iglesia y en la sociedad
Tras una pausa para el café, las jornadas continuaron con el coloquio «¿Qué dicen los laicos de la Iglesia?», moderado por Francisco Pavón Rabasco, vicesecretario del Centro de la ACdP de Cádiz.
La mesa reunió a Miguel Ángel García Mercado, catedrático de Filosofía y director de estudios del Seminario Diocesano; Jaime Calderón Rovira, hermano mayor de la Archicofradía del Ecce Homo; y Cati López García, coordinadora del Movimiento de los Focolares en Cádiz.
Cati López definió la Iglesia como «la presencia de Jesús en medio de nosotros» y destacó la riqueza de los distintos carismas que el Espíritu Santo suscita para enriquecer la vida eclesial. Desde la experiencia de los Focolares, subrayó la importancia de la comunión con el Papa, los obispos y el conjunto de la Iglesia.
Jaime Calderón reflexionó sobre la experiencia de vivir la fe en un contexto cultural donde el cristianismo ya no constituye una referencia social evidente. Según explicó, muchos jóvenes católicos han tenido que optar conscientemente por Cristo en ambientes que no siempre comprenden ni valoran la fe, lo que está generando una vivencia más personal y comprometida del cristianismo.
Por su parte, Miguel Ángel García Mercado insistió en la importancia de la comunidad para la vida cristiana. «No sería capaz de dar un paso sin saber que formo parte de algo mucho más grande que yo», afirmó, destacando el papel de la familia, la Iglesia local, el seminario y las asociaciones eclesiales como espacios donde la fe se fortalece y se hace fecunda.
Una Iglesia viva y diversa
La clausura de las jornadas sirvió para poner en valor la riqueza y diversidad de la Iglesia, representada durante estos dos días por obispos, sacerdotes, religiosos y laicos comprometidos.
Los organizadores agradecieron la participación de todos los ponentes y asistentes, destacando que estas jornadas han permitido ofrecer formación, reflexión y testimonio en torno a una cuestión fundamental para los cristianos de hoy: comprender mejor qué es la Iglesia y cuál es su misión en el mundo contemporáneo.
Desde la Asociación Católica de Propagandistas se recordó además la importancia de la presencia activa de los laicos en la vida pública y la necesidad de seguir anunciando el Evangelio en todos los ámbitos de la sociedad. Un compromiso que, como quedó patente durante las jornadas, exige formación, valentía y esperanza, pero que sigue siendo una tarea imprescindible para quienes desean transformar el mundo desde la fe cristiana.

