La verdad de Cristo, la comunión de los santos y la esperanza eterna protagonizan la segunda jornada del Curso de Verano de la ACdP en Covadonga
22 de julio de 2026
La segunda jornada del XIV Curso de Verano de la Asociación Católica de Propagandistas, que se celebra en el Real Sitio de Covadonga bajo el lema «Raíces cristianas de Europa: una sola fe», estuvo dedicada a profundizar en algunas de las afirmaciones centrales del Credo cristiano. A lo largo del día, los participantes reflexionaron sobre la identidad de Jesucristo, el significado de la comunión de los santos, el papel de los santuarios marianos en la transmisión de la fe y la esperanza cristiana ante la muerte y la vida eterna.
La mañana comenzó con la ponencia «Nicea: la verdad de Jesucristo Salvador, tan Dios como el Padre y tan humano como nosotros», impartida por el doctor en Teología Juan José Llamedo González, profesor de la Universidad Católica de Valencia y del Seminario de Oviedo. Partiendo de los debates que desembocaron en el Concilio de Nicea, el ponente explicó cómo la Iglesia fue profundizando en la identidad de Cristo hasta formular con precisión la fe apostólica en Jesucristo como verdadero Dios y verdadero hombre.

Llamedo subrayó que el gran desafío planteado por el arrianismo continúa presente bajo nuevas formas en nuestros días. «Jesucristo nos salva porque es de la misma sustancia del Padre, verdadero Dios, y de la misma sustancia del hombre, verdadero hombre», afirmó al explicar la trascendencia de la definición nicena. A su juicio, la cuestión sigue siendo decisiva porque «la dificultad con Él está precisamente en su singularidad», una singularidad que continúa interpelando al hombre contemporáneo y que obliga a responder a la pregunta fundamental que atraviesa los Evangelios: «¿Quién es este?».
La segunda conferencia estuvo a cargo del claretiano Carlos García Andrade, profesor emérito de Teología, quien desarrolló la ponencia «Vivir como redimidos. Sentido radical de la comunión de los santos que profesamos en el Credo». Su intervención se centró en las consecuencias concretas de la redención en la vida de los cristianos y en la riqueza teológica contenida en el artículo del Credo dedicado a la comunión de los santos.
«¿Qué significa para los que todavía estamos aquí vivir como redimidos?», planteó al comienzo de su exposición. A partir de esta pregunta, García Andrade explicó que la redención no puede entenderse únicamente como una promesa futura, sino como una realidad que transforma ya la existencia humana. El teólogo recordó que «la comunión con Cristo constituye la comunión entre los justificados» y destacó que la fe cristiana se vive siempre dentro de una comunidad que participa de la misma vida de Dios. La comunión de los santos, añadió, expresa precisamente esa unión entre los creyentes, fundada en la relación con Cristo y abierta a la participación en la vida trinitaria.

La tercera ponencia de la mañana fue pronunciada por Jesús Suárez González, administrador del Santuario de Covadonga, bajo el título «Los santuarios marianos como estímulos de la fe». Desde su experiencia al frente del santuario, explicó qué hace de estos lugares espacios privilegiados para el encuentro con Dios y por qué siguen ejerciendo una profunda atracción espiritual sobre miles de personas.
Durante su intervención defendió el valor de la peregrinación como experiencia transformadora. «La fe, como casi todo lo que importa, se aprende también con el cuerpo», afirmó al explicar que el simple hecho de ponerse en camino dispone interiormente al peregrino para el encuentro con Dios. Refiriéndose a Covadonga, señaló además que «María no es el final del camino, es por donde se halla», destacando que la misión de los santuarios marianos consiste precisamente en conducir a los fieles hacia Cristo. También recordó las palabras de san Juan Pablo II, quien definió Covadonga como «seno maternal y cuna de la fe y de la vida cristiana».

Por la tarde, los participantes se trasladaron a la iglesia de Santa María de Cangas de Onís para asistir a la sesión extraordinaria «Dos juicios, tres destinos, una eternidad», protagonizada por los sacerdotes Antonio María Domenech y Jesús Silva, conductores del pódcast Red de Redes. En un formato más dialogado y cercano, ambos abordaron algunas de las cuestiones más decisivas de la existencia humana: la muerte, el juicio, el cielo, el purgatorio y el infierno.
A partir de su experiencia pastoral, los dos sacerdotes reflexionaron sobre la dificultad que existe hoy para hablar de la muerte y de la vida eterna en una sociedad que tiende a ocultar estas realidades. «Todos nos vamos a morir y eso es una cosa que no pensamos mucho, pero que tenemos muy presente los sacerdotes», señaló Jesús Silva al compartir algunas experiencias vividas en funerales y acompañamientos pastorales. La conferencia estuvo atravesada por una llamada a recuperar la esperanza cristiana y a contemplar el destino último del hombre desde la fe. En este sentido, recordaron unas palabras de Benedicto XVI que sirvieron de hilo conductor para toda la reflexión: «El juicio de Dios es esperanza porque es justicia y porque es gracia».


La jornada concluyó con la celebración de la Santa Misa y una tradicional espicha asturiana, en un ambiente de convivencia y fraternidad entre los asistentes.

