TORNOS Y LAFFITE, Cirilo. San Sebastián (Guipúzcoa), 7.VIII.1886 – Madrid, 18.IX.1963. Doctor en Derecho. Abogado del Estado. Presidente de la Confederación Católica de Padres de Familia. Presidente del Consejo Superior de Hombres de Acción Católica. Presidente Nacional de los Hombres de Acción Católica. Presidente de la Comisión General de Codificación. Consejero Nacional del Movimiento. Académico numerario de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. Académico numerario de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. “Carta de Hermandad” de la Compañía de Jesús.
Nació en San Sebastián, donde su padre era teniente fiscal. Más, ascendido, vivió definitivamente en Madrid. Cursó estudios en la Facultad de Derecho de la Universidad de Madrid, licenciándose en Derecho a los veinte años, habiendo obtenido diecisiete matrículas de honor y sendos premios extraordinarios de Licenciatura y Doctorado. Ingresó por oposición a los 21 años en el Cuerpo de Abogados del Estado, siendo compañero de promoción de Ángel Herrera Oria y José Calvo Sotelo, prestando sus servicios en las Delegaciones de Hacienda de Valladolid y Madrid, así como en la Sección de Pleitos de la Dirección General de lo Contencioso hasta que, en el año 1915, pasó a la situación de excedente voluntario para consagrarse al libre ejercicio de la abogacía.
Pasante de Eduardo Dato y Trinitario Ruiz Vilarino, en 1917 se colegió en el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid. En 1911 fue elegido académico profesor de la misma Real Academia de Jurisprudencia. En el año 1932 fue vicepresidente de la Institución, y en el año 1935 fue elegido, fue elegido académico de número de esta corporación. Se casó con María Cubillo Valdés el 27 de junio de 1919, con quien tuvo doce hijos.
Socio de la ACNdP del Centro de Madrid, en enero de 1932 actuó como Letrado de la Compañía de Jesús en el recurso contencioso administrativo interpuesto por ésta ante el Tribunal Supremo contra su expulsión y la incautación de sus bienes. Ese mismo año de 1932, en plena República y en horas graves y difíciles para España, su compromiso católico le lleva a ocupar la presidencia de la Confederación Católica de Padres de Familia, cargo desde el que combatió con denodado ímpetu las leyes de la República, defendiendo en públicas intervenciones la libertad de enseñanza y el reparto proporcional. Con fecha 22 de febrero de 1932 organizado por la ACNdP en el Nuevo Teatro de Zamora, abarrotado de gente y destacando el elemento femenino, acompaña a Ángel Herrera, disertando sobre “Misión de las Asociaciones de Padres de Familia”, protestando por la ley del divorcio “que supone la disolución de las familias” y por la creación de las Escuelas laicas, en las “que se prepara a los niños en sentido materialista, cual caballos de tiro y cerdos para la matanza”. En agosto de 1932, en cumplimiento de un exhorto del Juzgado de Gijón sufrió detención y cárcel acusándole de manifestaciones hechas en un mitin que se consideran injuriosas para el Gobierno y de ataque a la República, siendo desposeído de su cargo en la Comisión de Códigos y de jefe de la Asesoría Jurídica de los Servicios de lo Contencioso de los Ferrocarriles del Norte de España. En octubre de 1935 resultó elegido vicepresidente 1º de la Sociedad Anónima de Libre Enseñanza (Sadel), entidad educativa que tiene como director gerente a Romualdo de Toledo y Robles, diputado tradicionalista, y presidida por José Martínez de Velasco, dedicada a la enseñanza y que en la fecha contaba con más de 60 Colegios en los que reciben instrucción católica 21.000 alumnos.
Procedente de Acción Nacional, en 1932 se integró en Renovación Española, y ya en Coalición con el Bloque Nacional desde diciembre de 1934, se presentó como diputado en las elecciones de febrero de 1936 por Jaén, no obteniendo representación. Durante la Guerra Civil intervino, con tanta tenacidad como acierto, en representación del Gobierno de la España Nacional, en pleitos de alto interés que se siguieron en París, Londres y Marsella. En esta última ciudad el tribunal le admitió a informar en pleito sobre reivindicación de dos barcos petroleros propiedad de la CAMPSA, llevados a aquel puerto francés desde Barcelona, en vísperas de entrar en esta ciudad las tropas nacionales.
Desde octubre de 1927 fue Vocal de la Comisión General de Codificación, cargo en el que cesó al ser proclamada la República, y que volvió ocupar el año 1938, cuando todavía el Ministerio de Justicia tenía su sede en Vitoria, pasando en 1940 a ocupar la presidencia de la Comisión, desempeñando el cargo hasta fines de septiembre de 1942. Fue autor de importantes ponencias, tales como la de revisión parcial del Código Civil, el proyecto de Código de Comercio y el de Bases para una Reforma de la Ley de Enjuiciamiento Civil.
Con fecha 17 de julio de 1941, en presencia del Jefe del Estado, el general Franco, juró cargo, conjuntamente con José Luis Arrese, Carlos Asensio Cabanillas, José Antonio Elola Olaso, José María Aíbar Pérez y Mariano Osorio Arévalo, como consejero nacional del Movimiento. En 1942 asumió la presidencia nacional de los Hombres de Acción Católica, cargo que desempeñó en permanente servicio y con generosa entrega durante seis años, y por los valiosos servicios prestados le fue conferida, desde Roma, la alta condecoración pontificia de la Orden de San Gregorio.
El 23 de marzo de 1956 fue elegido académico de número de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, ingresando en junio del mismo año con un discurso sobre “El bien común y nuestro Derecho Privado”. En su discurso, en nuevo académico desarrolló la tesis de que la satisfacción del bien común es básica para todo buen orden social a la vez que el respeto de todos los derechos innatos a todos los hombres, ideas sostenidas por todos los grandes pensadores católicos. Por Decreto de 6 de agosto de 1956, emanado del Ministerio de Hacienda, publicado en el BOE con fecha del 20 del mismo, se le declaró jubilado en su empleo de Abogado del Estado por cumplir la edad reglamentaria. En febrero de 1958 se le concedió la Gran Cruz de San Raimundo de Peñafort.
Desde febrero de 1960 presidió la Junta Nacional de la Cruzada de la Decencia, concurriendo a reuniones y actos por provincias. Nombrado Vocal de la Unión Internacional de Moralidad Pública, tomó parte representando a España en Asambleas y Congresos celebrados en diversas capitales de Europa, entre ellas Londres, París y Roma.
Sus informes y escritos se distinguieron siempre por la claridad de su enfoque y la robustez de su argumentación. Todas sus palabras orales o escritas, iban derechamente encaminadas, con lógica trabazón a ilustrar y razonar exhaustivamente la tesis que sustentaba. Suaviter in modo, portiter in re, jamás desentonaba su serena oratoria, pero jamás tampoco cedía en la defensa de lo que creía justo. Maestro consumado en la interpretación y exégesis del Derecho Positivo, leía siempre el texto legal a la luz de los principios del Derecho Natural, especialmente los de respeto a la persona y al bien común. Destacan sus coetáneos junto a su vocación jurídica, su rectitud moral, y que en su conciencia ejemplar de jurista se dieron cita la Moral y el Derecho. Por eso, sus disertaciones, sus escritos, sus dictámenes y sus informes, a la vez que respondían a una depurada técnica jurídica, estaban animados por un alto sentido moral, de modo que en ellos concordaba la ciencia y la conciencia objetiva. Preguntado qué cualidad estima primordial entre las fundamentales que el Abogado debía poseer para cumplir con decoro, con acierto y aun con brillantez su cometido, respondió la primera, vocación que le impulse a llegar hasta el sacrificio. La segunda, un sentido humano y cristiano que presida la formación de sus juicios. Y la tercera, una dedicación plena al estudio de la doctrina y de las evoluciones del Derecho. El prestigio bien cimentado de Cirilo Tornos en importantes zonas sociales, no alteró su innata sencillez y modestia. Ni la soberbia ni la vanidad, menos aun, la envidia y el encono, quebrantaron nunca la serena paz de su espíritu, inclinado siempre a la bondad y a la condescendencia. Consciente en sus ideales, firme en su fe, ponderado en su criterio, se vio rodeado del respeto y estimación de todos.
Falleció cristianamente después de prolongada enfermedad en su domicilio de Madrid, encontrándose rodeado de sus familiares, del arzobispo de Sión y de varios amigos. Recibió sepultura en la Sacramental de San Isidro.
José Martín BROCOS FERNÁNDEZ
Obras de ~: Informe jurídico sobre los derechos del Sindicato en su pantano y aguas, Zaragoza, Sindicato de Riegos del Pantano de “La Peña”, 1956; El bien común y nuestro derecho privado. Discurso de recepción del académico de número Cirilo Tornos y Laffite y contestación del Sr. José Yanguas y Messía, Madrid, Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, 1956; El derecho civil posterior al Código. Discurso leído en la inauguración del Curso 1960-1961 el día 9 de enero de 1961, Madrid, Madrid, Imp. Viuda de Galo Sáez, 1961; con S. ROYO VILLANOVA, El trabajo en la doctrina pontificia, Madrid, Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, 1961; con S. ROYO VILLANOVA, Discursos leídos en la Junta Pública del martes 7 de noviembre de 1961 para inaugurar el Cursos académico 1961-62, Madrid, Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, 1961.
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Gaceta de Madrid 358, 22 de abril de 1925 (pág. 447); MINISTERIO DE GRACIA Y JUSTICIA. Real Decreto nombrando Vocal de la Comisión General de Codificación, con destino a la Sección 2ª de la misma, a don Cirilo Tornos y Laffite, Abogado del Ilustre Colegio de Madrid. Gaceta de Madrid 268, 25 de septiembre de 1927 (pág. 1699); REDACCIÓN, “Mitin de Acción Nacional en el Teatro de La Comedia. Don Cirilo Tornos”, ABC Sevilla, 13 de junio de 1931, pág. 30; VELOZ, “Propaganda católica”, La Vanguardia, 23 de febrero de 1932, pág. 27; MINISTERIO DE OBRAS PÚBLICAS. Orden disponiendo sea dado de baja como Vocal patrono efectivo del Jurado mixto de Ferrocarriles (Caminos de Hierro del Norte), con residencia en Madrid, D. Cirilo Tornos Laffite. Gaceta de Madrid 245, 1 de septiembre de 1932 (págs. 1620-1621); MINISTERIO DE OBRAS PÚBLICAS , “Decreto separando definitivamente de su cargo de Subjefe de lo Contencioso en la Compañía de Caminos de Hierro del Norte de España a D. 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