OLLEROS GREGORIO, Anselmo. S.I. Oliva de Plasencia (Cáceres), 29.V.1914 – Oña (Burgos), 5.II.1947. Licenciado en Derecho. Hermano Escolar de la Compañía de Jesús. Estudiante teólogo.
Educado en un ambiente muy cristiano, desde pequeño profesó gran devoción a la Santísima Virgen. Cursó bachillerato en Areneros y estudió Derecho en las Universidades de Madrid y Salamanca. Miembro del centro de la ACNdP de Béjar, cuando le faltaban pocas asignaturas para licenciarse, ingresó en la Compañía en el destierro, en el Noviciado de Chevetogne (Bélgica) el 18 de agosto de 1933. Dos años después de sus votos volvió a España para incorporarse en el Ejército. Con el oficio de sanitario residió en Salamanca hasta fines de 1939, época que comenzó su Filosofía en el Colegio Máximo de la provincia de Castilla que entonces estaba en Durango y se trasladó al curso siguiente a Oña.
Destinado dos años de magisterio en Villafranca, al ponerse en contacto con las necesidades espirituales de aquella región, su celo apostólico le impulsó a concebir grandes planes de recristianización de Extremadura, y era de ver el entusiasmo e idealismo con que les explicaba a cuantos creía poder interesar en la realización de aquellos gene rosos proyectos. El último año de magisterio, en Deusto, fundó un Círculo de Estudios Sociales integrado por un grupo de antiguos alumnos de Villafranca que después seguía cultivando por correspondencia.
En 1944 volvió a Oña, Burgos, donde cursaba 3º de Teología, cuando falleció de una peritonitis. Era la segunda quincena de enero de 1947 fue a Salamanca para examinarse de los dos cursos de Derecho Internacional, asignaturas que tenía pendientes para concluir la carrera de abogado. El día 27 dio felizmente esos exámenes y escribió al padre provincial poniendo a su disposición la recién obtenida Licenciatura en Derecho. Aun en los claustros de la Universidad sintió un fuerte dolor en el vientre y escalofríos. Por no darles importancia y por uno de esos rasgos suyos de delicadeza, para no ocasionar molestias, se puso en camino para Oña, a pesar del malestar. Llegó al teologado el día 28 por la noche con 39º de fiebre, muchos dolores y apariencia de mucha debilidad. Los días siguientes los pasó sin mucha variación, con dolores que no le dejaban e iban creciendo. El día 2 asistido por un doctor, le comunicaron que se trataba de una peritonitis, y después de aplicarle por sí mismo algunos remedios, colocó al enfermo bajos los cuidados de un cirujano. Esa noche velaron al H. Olleros Padres de 4º. El hipo no le dejaba descansar más que a cortos intervalos y el intenso dolor que sufría lo ofrecía por sus compañeros de curso con lo s que había pensado llegar al sacerdocio. El lunes 3 lo visitó un cirujano que desaconsejó la operación ya que no podía localizarse el foco de infección. Se determinó administrarle los últimos sacramentos esa misma noche. Si durante toda la enfermedad se había mostrado sereno, desde el momento de recibir los Sacramentos fue su paz mucho mayor. Pedía a los Padres le sugiriesen jaculatorias prefiriendo las que le ayudaban mejor a manifestar sus anhelos apostólicos. Frecuentemente repetía: “Jesús, te ofrezco todos mis dolores y el sacrificio de mis ideales para que te conozca todo el mundo”. Los dolores persistentes le incapacitaban para conciliar el sueño. El cirujano, visto el gravísimo caso de peritonitis, decidió trasladarlo a Burgos donde contaría con más medios para aliviar al enfermo y para intentar la operación. Al ver que le iban trasladar a Burgos, en un admirable rasgo de amor a la pobreza, manifestó al P. Rector su deseo que no se pusieran en él medios extraordinarios: “Soy pobre y así quiero morir. No quiero tener lo que no tendrían otros”. Tranquilizole el P. Rector y fue tras ladado en ambulancia a Burgos. En la clínica le operaron encontrando gran número de perforaciones efecto probablemente de una infección tífica precedente. Después de la operación aun vivió 10 horas. Poco antes de su muerte, recibió por última vez la Sagrada Comunión. Todavía sin perder definitivamente el conocimiento, recordando su sacerdocio le dijo su hermano Ramón: “¡Qué te importa, Anselmo vas a tener Misa et erna con el Señor”. “¡Pero teniéndole ya en la mano!, contestó él. Y con esto se pusieron a rezar las oraciones para recomendarle el alma, a las que contestaba con toda naturalidad. Repitiendo algunas jaculatorias que se le sugerían y besando muchas veces el crucifijo y la medalla de la Congregación que siempre había llevado consigo, fue perdiendo el uso de los sentidos.
Murió santamente, cuando le faltaban menos de seis meses para la ordenación sacerdotal, aspiración de toda la vida, cultivada con especial entusiasmo durante sus años de Teología, hasta el punto de llevar cuenta en un cuadernito de los días que le faltaban para el 31 de julio de 1947, fecha en que esperaba celebrar su primera Misa. Testimonios cercanos, de los que le acompañaron en su enfermedad, refieren lo que esto le costó y la resignación con qué lo ofreció a Dios. Horas antes de su muerte al consolarle su hermano con la idea del cielo en que pronto iba a entrar, respondió: “¡Sí, pero no llegar al sacerdocio cuando ya lo tocaba con las manos…!”.
En el pueblo de Oña, donde fue enterrado, y en otras partes, son muchas las personas humildes que han manifestado singular sentimiento por su muerte recordando la caridad y solicitud con que por ellos se había interesado. Llorando acudió a su entierro un obrero del canal que se construía junto a Trespaderne; el H. Olleros le había “adoctrinado”, le había arreglado el matrimonio y seguía interesándose por su suerte.
José Carlos MACÍA ARCE, Francisco José ARMAS QUINTA, César RAMOS IGLESIAS y José Martín BROCOS FERNÁNDEZ
Bibl.: REDACCIÓN , “Anselmo Olleros Gregorio (S.J.). Estudiante teólogo de la Compañía de Jesús” [Esquela], ABC, 6 de febrero de 1947, pág. 23; S.I., “Necrología. H. Escolar Anselmo Olleros”, Noticias de la Provincia de Castilla (1947), págs. 112-117; J. M. ORDOVÁS, Historia de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas. De la Dictadura a la Segunda República. 1923-1936, Pamplona, Eunsa, 1993; CH. WATANABE, Confesionalidad Católica y militancia política. La Asociación Católica Nacional de Propagandistas y la Juventud Católica Española (1923-1936), Madrid, UNED, 2003.

