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Diccionario Biográfico

Son los hombres de fe los que no pierden nunca la confianza”. (Ángel Herrera Oria)

  • Inicio
  • García Escudero, José María

Nombre

García Escudero, José María

Autor

Andrés Merino Thomas

Centro de adscripción

Madrid

Fecha de nacimiento

14/12/1916

Lugar de nacimiento

Madrid

Fecha de defunción

08/05/2002

Lugar de defunción

Madrid

GARCÍA ESCUDERO, José María. Madrid, 14.XII.1916 – Madrid, 8.V.2002. Doctor en Derecho. Licenciado en Ciencias Políticas. Letrado de las Cortes Españolas. Notario. Periodista. Historiador. Director general de Cinematografía y Teatro. General auditor del Cuerpo Jurídico del Aire. Consejero togado del Consejo Supremo de Justicia Militar.

José María García Escudero nació en Madrid pocos días antes de la Navidad de 1916. Con orgullo recordó siempre que era hijo de un sastre, emigrante conquense que había llegado a Madrid con catorce años, y un ama de casa. Era el mayor de ocho hermanos, Pilar, Vicente, Lolita, María Rosa, Jaime (que sería jesuita), Isabel y Mariluz. Entre 1927 y 1933 cursó los estudios de bachillerato en el instituto Cardenal Cisneros. La fecha del 11 de mayo de 1931 quedaría grabada en su memoria al ver en llamas la iglesia y residencia de los jesuitas en la calle de la Flor, junto a la Gran Vía, uno de los primeros incendios de la República, en el que se perdieron más de 80.000 volúmenes, entre ellos incunables y originales de Lope de Vega o Calderón de la Barca.

Comenzó Derecho en la Universidad Central, en el caserón de la calle San Bernardo, donde fue alumno de Federico de Castro, Nicolás Pérez Serrano o Luis Jiménez de Asúa. Ingresó en la Escuela de Periodismo de El Debate, simultaneando estudios con gran esfuerzo personal. Hasta 1957 no le sería reconocido oficialmente, con el carné oficial, el título de periodista, llevando ya años colaborando con prensa diaria y revistas,. Su recuerdo de la escuela fundada por el siervo de Dios don Ángel Herrera fue siempre agradecido y ejemplar. Asistió a clases de gramática de Tomás Cerro, o las de Francisco de Luis y Vicente Gállego, que en 1935 sería primer director de Ya. Recordaba cómo “para enseñarnos a escribir estaban Nicolás González Ruiz o Bartolomé Mostaza” y se reconocía deudor del magisterio de Luis Ortiz Muñoz o José María Sánchez de Muniáin.

La guerra civil impediría que cursase los dos últimos cursos de Derecho. Su padre fue asesinado por milicianos de la Federación Anarquista Ibérica (FAI) la noche del 29 de septiembre de 1936, en las tapias de la Casa de Campo. Cuando veinte años después su hermano Jaime fue ordenado sacerdote ofreció su primera misa por él y su madre. La segunda fue ofrecida por quienes le mataron. Atrapado en Madrid, García Escudero se afilió al sindicato único de la enseñanza de la CNT como maestro y dio clases de alfabetización a un grupo de trabajadoras de talleres. En la primavera de 1937, al ser movilizada su quinta, se integró en una brigada anarquista del frente de Madrid como mecanógrafo; destinado al Estado Mayor pasó a ser ayudante del comisario político de la división, con funciones administrativas. En sus Memorias revelaría haber pertenecido a la quinta columna mientras elaboraba, entre julio y noviembre de ese año, la revista de la brigada. Desplazada su unidad a Sigüenza, en el frente de Guadalajara, y más tarde al de Teruel, tras seis intentos de pasar a la zona nacional lo consiguió providencialmente en la tentativa más improvisada, el 12 de mayo de 1938. Fue conducido al campo de prisioneros de Corbán (Santander), en la sede del Seminario del mismo nombre, que años más tarde sería destinado a ser sede de la Universidad y de los cursos de verano que frecuentaría. Allí permaneció una semana, hasta que el aval de Fernando Martín-Sánchez Juliá, presidente de los propagandistas, hizo posible su salida, primero hacia el centro de milicias de Santander y luego al campo de instrucción de Olmedo (Valladolid). Fue destinado a la séptima Bandera de Castilla, en el frente de Somosierra.

Tras su paso por la Academia de Granada obtuvo plaza como alférez provisional de Infantería. Sólo al finalizar la guerra, al regresar a Madrid durante un permiso, supo que su madre había fallecido a consecuencia de las privaciones. Tras una breve estancia en Tuy (Pontevedra) y diversas misiones en la zona de Villafranca del Bierzo (León), García Escudero obtuvo destino en su ciudad de nacimiento. Años después, preguntado por su perspectiva de juventud de la contienda, y sobre lo que esperaba de su participación en ella, respondió que “todo lo que los jóvenes le pedíamos a una guerra a la que lo dábamos todo; es decir, lo esperaba todo. Pasados los cuarenta años, ningún hombre sensato puede esperarlo todo, en ninguna situación histórica en que se le sitúe; pero puede luchar contra la tentación de renunciar a todo. Durante estos años me he esforzado por exigir y, sobre todo, por exigirme. He hecho lo que he podido para que aquel esfuerzo diese fruto. Si hiciera falta repetirlo, lo repetiría, porque aquello no fue solamente el entusiasmo de los veinte años, sino el deber de cualquier edad”. En los denominados exámenes patrióticos (septiembre de 1939), aprobó los dos cursos de Derecho que le faltaban para obtener la licenciatura. Menos de un año más tarde se presentaba a su primera oposición, cambiando su uniforme del cuerpo de Infantería por el del Ejército del Aire al obtener plaza en el Cuerpo Jurídico del Aire. Poco después, en 1942, contrajo matrimonio con María Martínez van de Capelle, de ascendencia belga. A partir de 1943 nacieron sus cinco hijos: María Isabel, María Asunción, María José, María Beatriz y José María.

En 1945 se presentó a una nueva oposición a letrado de Cortes y ganó la plaza en ese prestigioso cuerpo. La oposición, recordó en sus Memorias, “centrada en el Derecho Político y en la Historia, encajaba perfectamente con mis gustos y lecturas”. Presidía las Cortes Esteban Bilbao, al que sucederían Antonio Iturmendi y Alejandro Rodríguez de Valcárcel. Se integró en un cuerpo de enorme prestigio, configurado por profesionales del derecho caracterizado por su actuación ágil y mínima rigidez burocrática, a disposición, en calidad de asesores, de los procuradores y de los órganos de la Cámara. A pesar de desarrollar su labor dentro de un marco político condicionado, los letrados actuaban con gran rigor jurídico, con independencia de las opiniones y tendencias del régimen, lo que contribuyó tiempo después a hacer posible la adaptación de su función a las nuevas coordenadas de la transición y a unas Cortes democráticas.

En 1956 se presentó a una tercera y última oposición, la de notarías. Ganó la plaza y ejerció en las localidades salmantinas de Cantalapiedra y Cantalpino poco más de un año. Obtuvo una nueva plaza en Almendralejo, a la renunció sin llegar a tomar posesión. Diez años antes, en el curso 1946-47, García Escudero se había incorporado a la cátedra de Estudios Superiores de Derecho Internacional en la Universidad Central, en Madrid, a cargo de Fernando María Castiella, como profesor de Derecho de gentes, en el marco del pensamiento político español en los siglos XVI y XVII, mientras concluía su tesis doctoral, Las libertades del aire y la soberanía de las naciones, que publicaría en 1951 el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Convalidando asignaturas de Derecho y superando las restantes, completó la licenciatura en Ciencias Políticas y se haría cargo de la cátedra de Política exterior de España, siendo decano el propio Castiella. A pesar de su interés por las materias impartidas, descubriría con los años que la vocación docente no predominaba sobre su auténtica pasión, la de escribir. A pesar de ello, volvería a ser profesor, décadas más tarde, esta vez de Doctrina Social de la Iglesia, en la Universidad Pontificia de Salamanca.

En 1948 viajó por primera vez fuera de España. En La Haya asistió al Congreso de Europa, uno de los primeros impulsos de unidad europea promovidos tras la guerra mundial. Al mismo encuentro acudieron Salvador de Madariaga e Indalecio Prieto, si bien quedó impresionado vivamente por Churchill y su rotunda oratoria, por su poder de convicción y claros y sólidos argumentos contra todo tipo de tiranía. Recorrió Gante, Brujas, Bruselas y París, apreciando en estos primeros contactos los contrastes entre la España de la época con otros países europeos. En aquella etapa europeísta se inscribe su participación, un año más tarde, en la Asamblea de Pax Romana celebrada en el Colegio de San Raimundo, en Ware (Reino Unido). Aprovecharía para visitar Oxford y Londres, capital que describió como fea y fascinadora a la vez. Dotado siempre de fina ironía, en sus Memorias consideraría el humor de las Islas como “correctivo natural al dramatismo hispano y la desconfianza, tan británica, hacia los que son solamente inteligentes y no ponen a su inteligencia el lastre de un sólido sentido común”. A mediados de 1950 completó aquella simbólica trilogía internacional con una estancia de un mes en Estados Unidos, participando en la delegación española que negoció un tratado aeronáutico en tiempos en que el Ministerio del Aire tenía competencias civiles. Acogido por el entonces encargado de negocios José Félix de Lequerica (al que Truman negaba el placet como embajador), observó con atención las virtudes y defectos del carácter estadounidense, del que, rechazando por supuesto el racismo, apreció su hospitalidad, idealismo y responsabilidad; subrayó también la vitalidad del catolicismo norteamericano que, según valoró posteriormente, se había adelantado en más de medio siglo al impulso de la Iglesia en el Concilio Vaticano II.

En el verano de 1951 Gabriel Arias Salgado, nombrado ministro de Información Turismo, asumiendo competencias hasta entonces adscritas al Ministerio de Educación, convenció a García Escudero para hacerse cargo de la dirección general de Cine y Teatro, cargo que desempeñaría ocho meses. Dejó escrito en sus Memorias que el ministro le nombró en la creencia de que era miembro del Opus Dei, por haber publicado en Ediciones Rialp. Nada más tomar posesión tuvo que hacer frente a la negativa de las productoras americanas de enviar películas al mercado español. Era la consecuencia de una disparatada política comercial en materia de autorizaciones para importar y doblar cine extranjero, un complejo mecanismo jurídico que acumulaba trámites en los ministerios de Industria y Comercio, por un lado, y en el de Información y Turismo por otro. Intentó adoptar criterios inteligentes y constructivos en la, por entonces, inevitable censura, diferenciando las cuestiones religiosas de las políticas, pero no pudo desarrollar una política propia por su temprana dimisión, pues decidió aprobar y conceder la calificación de interés nacional a la película Surcos, negándola a Alba de América y haciendo inevitable el enfrentamiento de la productora Cifesa con el ministro. Que dejase el cargo no le hizo olvidar el cine, “sino todo lo contrario, como subrayó en sus memorias. En 1955 participó en las Conversaciones de Salamanca, en las que se analizó, críticamente, la situación del cine español. En 1957 sería nombrado primer presidente de la Federación Nacional de Cineclubs y viajó a Alemania para formar parte del jurado del festival de cine de Berlín. Volvió en 1961, también para pronunciar en el Instituto de España en Múnich una conferencia sobre el teatro de Buero Vallejo. A doce kilómetros, “en silencio y con el corazón apretado”, visitó el campo de concentración de Dachau.

La pasión de García Escudero fue siempre escribir, como atestigua el importante número de libros de su autoría sobre una multiplicidad de temas culturales (cine, historia, pensamiento político, religión, ética, temas sociales). También es amplísima su trayectoria como colaborador en medios de comunicación. Fue responsable en los años 50 de la sección de cultura del diario Arriba, donde publicó, hasta 1956, en la sección “Tiempo”, que continuó en Ya hasta 1961. Fue también autor de no pocos artículos en la Revista de Estudios Políticos, así como en Arbor. En 1947, un año después de ingresar en la ACNdP, Fernando Martín-Sánchez le invita a escribir en la revista Criterio, con la que se pretendió compensar la falta de voz propia de La Editorial Católica, dado que El Debate había sido prohibido y Ya tenía un director impuesto. Aquella colaboración se prolongó un par de años. Sin embargo, la más intensa y prolongada de sus colaboraciones le vinculó al diario Ya, del que fue redactor y editorialista político entre 1959 y 1978, a excepción de su periodo como director general de Cinematografía. Él mismo estimó que había escrito más de tres mil editoriales en la cabecera de EDICA (Editorial Católica). Su agudeza y capacidad crítica se plasmó también en su sección “Bustos políticos” publicados con el seudónimo Nemo, en la que se adentró en las claves de los primeros años de la transición, muy bien acogida por los lectores. En 1990 comenzó a colaborar en ABC. Igualmente colaboró durante seis décadas (1942-2002) con la Revista de Aeronáutica y Astronáutica. En los años cuarenta, fue raro el número en que no aparecía, en su sección “De los vivo a lo pintado”, un recorrido por la historia de la Aviación. Posteriormente dedicaría otra serie de artículos al Derecho Aeronáutico y la Aviación Civil. A su vez, participaría en el Seminario de Estudios Aeronáuticos, origen del Instituto de Historia y Cultura Aeronáuticas.

En julio de 1962 Manuel Fraga Iribarne, también letrado de las Cortes, es nombrado ministro de Información y Turismo y le ofreció la dirección general de Prensa. García Escudero respondió que sólo le interesaba volver a la de Cinematografía y Teatro, y así fue. Siempre elogiaría al político gallego, destacando talento, fabulosa capacidad de trabajo y honestidad, “que ni el más enconado de sus críticos se ha atrevido a negar”. Se integró en un ministerio operativo cuya Secretaría General ostentó otro propagandista, el diplomático Gabriel Cañadas, al que definió como inteligente, sensible… y tristón. Comenzó con energía su segundo mandato apoyado por colaboradores de valía, como su subdirector Florentino Soria Heredia (Gijón, 1917 – Madrid, 2015). Abordó decididamente la delicada y decisiva cuestión para iniciar cualquier política aperturista: reorganizar las Juntas de Censura; en sus palabras, “no se trataba de suprimir la censura, medida absolutamente impensable, sino de adecuarla a la moral media de una sociedad que en los años sesenta iba muy por delante de lo que en las esferas oficiales se pensaba”. Se aprobaron nuevas normas el 9 de febrero de 1963, se suprimió el derecho de veto de los vocales eclesiásticos de las Juntas de Censura y de Clasificación y se articuló un sistema legal de recursos contra las decisiones de la Junta. Promovió el que se llamó “el nuevo cine español” para facilitar la obra de directores noveles por medio de subvenciones a su primera película. Afrontó igualmente áreas como las presupuestarias, que afectaban decisivamente a una industria incipiente en nuestro país e intentó poner en marcha un programa reformista de corte liberalizador, como reconocieron productores y directores en las antípodas ideológicas –Luis García Berlanga o Juan Antonio Bardem, por citar algunos–. Preparó con detalle el contenido normativo de un nuevo estatuto cinematográfico, creando una nueva Junta de Clasificación, con el fin de cuantificar ayudas al rodaje según el rendimiento en taquilla, a imagen del sistema británico, francés o italiano. Fue el embrión del actual sistema de subvenciones, que no llegaría a ser aprobado durante su mandato ya que el 24 de noviembre de 1967 el Consejo de Ministros suprimió decenas de subsecretarías y direcciones generales, entre ellas la de Cinematografía y Teatro. Habían sido cinco años y medio.

García Escudero niega decididamente en sus memorias que España fuese, en los cuarenta y cincuenta, un “páramo cultural” y mucho menos un páramo teatral en los sesenta, desmintiendo a autores como Narros y su “oscura época”. En sus años como director general de Teatro se representaba, especialmente en los teatros nacionales, a Unamuno,  Valle-Inclán o Lorca. Se estrenaban obras de Buero Vallejo o Casona, que volvió a España. Se daría a conocer a Antonio Gala y se representaban dramas de Brecht, Camus, Claudel, Cocteau, Ionesco, Pinter, Pirandello, Sartre, Peter Weiss, Thornton Wilder y Tennessee Williams.

Al concluir su etapa política, García Escudero retomó la actividad como letrado de Cortes y como tal asistió a la comisión especial para el caso Matesa, escándalo económico con gran repercusión política que estalló en 1969, en el que estaría implicado otro propagandista, Mariano Navarro Rubio, finalmente indultado por el Jefe del Estado.

La carrera militar de García Escudero culminó como general de división, siendo nombrado en enero de 1977 consejero togado del Consejo Supremo de Justicia Militar. Le correspondió ser juez instructor de algunos procesos complejos, uno de ellos el que encausó, en una instrucción de más de 20.000 folios, a un general, un coronel y varios civiles españoles, procedentes de la compañía Lockheed, por comisiones supuestamente percibidas en la compra de aviones por parte del Ejército del Aire. El sumario alcanzó una gran repercusión en los medios internacionales al implicar a personalidades extranjeras. El otro gran proceso, del que sería nombrado juez instructor, fue el del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, para el que fue nombrado directamente por el Consejo de Ministros; a este respecto el ministro de Defensa, Agustín Rodríguez Sahagún, le expuso como uno de los motivos de su designación el que era el único entre los generales jurídicos destinados en el Consejo Supremo de Justicia militar que pertenecía al Ejército del Aire, único Ejército que no había estado implicado en los hechos. Entregó el sumario cuatro meses más tarde, el 26 de junio, a tenor del cual fueron procesados 32 militares y un civil, describiendo los hechos en 6.000 folios. La vista se inició el 19 de febrero de 1982 y se prolongó hasta el 24 de mayo, no asistiendo García Escudero a ninguna reunión del consejo de redacción del Ya hasta que se pronunció la sentencia, el 3 de junio. En sus memorias subrayaría que en su papel como instructor “en ningún momento recibí mandato, ni sufrí presión, ni tuve que soportar injerencia que limitase mi actividad, la condicionase o me fijara una orientación”.

Infatigable lector, hacia 1977, cuando Ya publicó una serie de reportajes sobre bibliotecas particulares y nuestro biografiado cumplía 50 años, afirmó tener más de 15.000 libros y reconocía: “Los libros han sido para mí media vida; el cine, la otra mitad”. En conversación con sus hijas María Asunción y María José, que agradecemos sinceramente por imprescindible para el trazado del su perfil biográfico, ambas subrayan aquella pasión libraría, que le llevaba a recordar con todo detalle el estante en el que muchos estaban colocados, e incluso la página en la que se encontraba una cita cuando era necesaria. Porque leía continuamente, era “un lector rápido, que subrayaba e incluía comentarios y notas”. Su gran amigo Antonio Lago Carballo le definió como “un intelectual católico”; sus hijas coinciden en esta definición y recuerdan su espiritualidad sincera. ”Nuestro padre tenía una fe profunda, sin alharacas. Fue un hombre muy abierto en todos los frentes, incluido el religioso; sostenía que la salvación es para todos, creyentes y no creyentes, tema que desarrolló en su lección doctoral cuando fue investido doctor honoris causa en Teología. Le gustaban de forma especial san José y santo Tomás Moro, y era muy devoto de la Virgen. Al preguntarles por su padre ya anciano recuerdan que cuando le decían que estaba en la tercera edad, contestaba “No estoy en la tercera edad, yo soy viejo. Pero viejo y todo atendía todas las solicitudes que le hacían para conferencias, coloquios… Posiblemente la última conferencia que dio, estando ya enfermo, fue en la ACdP, en su centro de Jerez de la Frontera, respondiendo a la invitación de Antonio Rendón”. Sus hijas concluyen: “Lo que nos ha quedado de mi padre es el recuerdo de un hombre muy inteligente, muy culto, muy familiar, afable … y lleno de bondad”.

Fueron numerosos los honores y distinciones que recibió. En 1948, distintos artículos sobre el pensamiento de Jaime Balmes le hicieron merecedor del premio nacional de Periodismo Francisco Franco. Recibió en dos ocasiones el premio de los Escritores Cinematográficos. En 1976, fue galardonado con el premio nacional Menéndez Pelayo por “Historia política de las dos Españas”. En 1978, el de periodismo Club Siglo XXI por serie “La otra cara de la Monarquía” y más tarde el V premio FIES de Periodismo, que le entregó S.M. el Rey don Juan Carlos en el Palacio Real de Madrid el 23 de septiembre de 1992, por su artículo “Encuesta sobre la Monarquía”, publicado en ABC. En 1995, la comisión de medios de comunicación social de la Conferencia Episcopal Española le distinguió con el premio Bravo, “por su impagable servicio a la prensa, al cine, al teatro y a la opinión pública”, así como “por su destacada contribución a la implantación del espíritu de diálogo y concordia”. El premio coincidía con la publicación de sus memorias, bajo el título Mis siete vidas. Como se ha referido, José María García Escudero fue investido doctor honoris en Teología. Fue el 20 de abril de 1997, en la Universidad Pontificia de Comillas en un acto en el que también lo fue, en Economía, su entrañable amigo Juan Velarde Fuertes, siendo apadrinado por Juan María Laboa Gallego. Su lección magistral versó sobre El otro reino de Dios, sobre las perspectivas de la nueva evangelización, el problema de los no cristianos, los ateos y los “cristianos anónimos”. Dos fueron las principales condecoraciones oficiales españolas con las que fue distinguido, la Encomienda de Isabel la Católica y la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil. Fue también comendador de la Orden de las Artes y las Letras de Francia.

José María García Escudero solicitó su ingreso en el centro de Madrid de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas el 22 de noviembre de 1946, presentado por Fernando Martín-Sánchez Juliá, petición aceptada por acuerdo del Consejo Nacional el 10 de diciembre, lo que le fue comunicado cuatro días después por el entonces secretario nacional, José María Sagüés e Irujo, que había sido en 1944 secretario del patronato del premio Manuel de Bofarull, concedido por la asociación, que aquel año había versado sobre el tema “El orden interno de las naciones. Estudio, glosa y aplicación a España de los discursos de Su Santidad Pío XII en la Navidad de 1942”, edición en la que García Escudero fue distinguido ex aequo con José Antonio García de Cortázar. En su solicitud confirmaba que realizaba labores de apostolado en Acción Católica de la parroquia del Cristo de la Victoria y que había hecho ejercicios espirituales en Loyola el mes de septiembre anterior. Pronunció por primera vez una intervención en círculo de estudios en marzo de 1947, siendo presentado por Fernando Martín-Sánchez y exponiendo las características y principios de la nueva constitución que Italia había adoptado tras convertirse en república. La reproducción de sus palabras en el boletín de la asociación permite comprobar el orden con el que expuso sus ideas, que en aquella ocasión sistematizó en dos relevantes aspectos que entendió debía transmitir: el carácter inmutable que los italianos habían dado a su nueva forma de estado y el respeto que inicialmente parecía recogerse hacia los pactos lateranenses, fundamentales para la Iglesia.

Renovaría como socio cooperador en la el 21 de junio de 1955 y el 24 de junio de 1973, siéndole comunicada su condición de socio activo el 25 de mayo de 1984. Se le impuso la insignia e hizo la promesa el 28 de junio de 1986. Formó parte como vocal del Consejo Nacional entre 1984 y 1994. Son datos cronológicos de un compromiso personal con la Asociación Católica de Propagandistas que se plasmaría precisamente en un itinerario de acercamiento y estudio cuyo fruto ofreció generoso a los propagandistas con sus libros sobre el siervo de Dios don Ángel Herrera Oria (1886-1968), fundador de la ACdP. García Escudero profundizó en el pensamiento del que fuese obispo de Málaga en obras como El pensamiento de don Ángel Herrera. Antología política y social, que fue publicado por la Biblioteca de Autores Cristianos en 1986, prologado por el entonces presidente de la Asociación, Alfonso Ibáñez de Aldecoa y Manrique, y reeditado en 2009, con motivo de primer centenario de la creación de la ACdP y más recientemente, en 2023. En 1983 ya había analizado el pensamiento de El Debate en el marco de la crisis de las dos décadas anteriores a la guerra civil, en un interesante volumen dedicado al diario (El pensamiento de “El Debate”. Un diario católico en la crisis de España (1911-1936). En 1984 entró de lleno en los cincuenta años de historia del Ya, que eran también, en buena parte, la de la Asociación, con YA. Medio siglo de historia. 1935-1985. Y en La Editorial Católica publicó en 1986, Conversaciones sobre Ángel Herrera, otro acercamiento al cardenal. Conocía bien la historia de los propagandistas y su fundador. En 1998 publicó una nueva biografía, De periodista a cardenal. Vida de Ángel Herrera, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1998. En sus últimos años, García Escudero difundió el espíritu y magisterio del siervo de Dios don Ángel Herrera a través de numerosas conferencias y otras intervenciones públicas. Cuando se puso en marcha el Congreso Católicos y Vida Pública, se incorporó entusiasta a la iniciativa formando parte del comité organizador de sus primeras ediciones. Su visión de la importancia de la iniciativa, que calificó como uno de los grandes impulsos apostólicos históricos de la Asociación que fundara Herrera, sería clarividente.

En 1995, el Consejo Nacional de la ACdP acordó “que la Asociación tributase un merecido homenaje al veterano propagandista D. José María Escudero (…). Se ha hecho acreedor de nuestro sincero y cariñoso reconocimiento por su dilatada labor como destacado intelectual cristiano y por su ejemplar dedicación a la vida asociativa a lo largo de tantos años”. Aquel caluroso reconocimiento tuvo lugar el 15 de diciembre de ese mismo año, en el salón de actos del Colegio Mayor de San Pablo.

José María García Escudero falleció en Madrid el 8 de mayo de 2002. Supo vivir una pasión reflexiva por la verdad, un convencimiento comprometido por la justicia, un equilibrio consecuente en el ejercicio de las más variadas vocaciones personales y profesionales. Fue un hombre ejemplar.

Obras de ~: Libros: Política española y política de Balmes, Madrid, Edic. Cultura Hispánica, 1950; De Cánovas a la República, Madrid, Rialp, 1951; Las libertades del aire y la soberanía de las naciones, Madrid, Sección de Derecho Aeronáutico. Ministerio del Aire. Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1951; Crítica de la restauración liberal en España, Madrid, Ateneo, 1952; Los Estados Unidos cumplen siglo y medio, Madrid, Editora Nacional, 1952; España, pie a tierra, Madrid, Editora Nacional, 1953; Los sacerdotes obreros y el catolicismo francés, Barcelona, Juan Flors, 1954; Catolicismo de fronteras adentro, Madrid, Euramérica, 1956; José Antonio ante dos generaciones, Asturias, Jefatura Provincial de las FET y de las JONS, 1957; Cine social, Madrid, Taurus, 1958; El cine y los hijos, Madrid, Esse, 1959; Cristianismo y técnica, Madrid, Propaganda Popular Católica, 1960; Los principios de solidaridad y de subsidiaridad, como postulados de la política social. Estudio y antología de textos pontificios y de los Códigos de Malinas, Madrid, Sucesores de Rivadeneyra, 1960; Cine español, Madrid, Rialp, 1962; La frontera está delante de la casa, Madrid, Euramérica, 1962; Mari-dos, Madrid, Alameda, 1963; La vida cultural. Crónica independiente de doce años (1951-1962), Madrid, Cultura Hispánica, 1963; Palabras a la Semana de Cine Religioso y de Valores Humanos, Valladolid, Semana de Cine Religioso y de Valores Humanos, 1964; Palabras a la Escuela Oficial de Cinematografía, Madrid, Escuela Oficial de Cinematografía, 1965; Excluir, construir, redimir. Discurso pronunciado en la inauguración de las conversaciones correspondientes a la XI Semana de Cine Religioso y de Valores Humanos, Valladolid, Semana Internacional de Cine Religioso y de Valores Humanos,1966; Una política para el cine español, Madrid, Editora Nacional, 1967; Vista a la derecha, Madrid, Rialp, 1968; Cine para el año 2000, Algorta (Vizcaya), Zero, 1971; Vamos a hablar de cine, Madrid, Salvat Editores, 1970; Vamos a falar de cinema (Traduçao de Luis Freitas da Costa), Lisboa, Verbo, 1971; Historia política de las dos Españas, Madrid, Editora Nacional, 1975, 4 vol.; El escándalo del cristianismo, Bilbao, Desclée de Brouwer,1976; Historia política de las dos Españas, Madrid, Editora Nacional, 1976, 4 vol., 2ª ed, corr. y aum.; La primera apertura. Diario de un director general, Barcelona, Planeta, 1978; A vueltas con las dos Españas, Madrid, BAC, 1979; La crisis del civismo, Madrid, BAC, 1979; Historia breve de las dos Españas, Madrid, Rioduero, 1980; Antología política de Balmes, Madrid, La Editorial Católica, 1981, 2 vol.; El pensamiento de “El Debate”. Un diario católico en la crisis de España (1911-1936), Madrid, BAC, 1983; YA. Medio siglo de historia. 1935-1985, Madrid, BAC, 1984; Conversaciones sobre Ángel Herrera, Madrid, BAC, 1986; Viajeros en Yuste (conf.), Madrid, Asociación de Caballeros del Monasterio de Yuste, 1986; El pensamiento de Ángel Herrera. Antología política y social, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1987; Historia política de la época de Franco, Madrid, Rialp, 1987; Los españoles de la conciliación, Madrid, Espasa-Calpe, 1987; Vista a la derecha. Cánovas, Maura, Cambó, Gil Robes, López Rodó, Fraga, Madrid, Rialp, 1988; Menéndez Pelayo y la convivencia intelectual, Santander, Fundación Marcelino Botín, 1988; Cánovas, un hombre para nuestro tiempo. Estudio y antología, Madrid, La Editorial Católica, 1989; Los cristianos, la iglesia y la política, Vol. I. Entre Dios y el César, Vol. II. España y América. Desde la monarquía católica a la teología de la liberación, Madrid, Fundación Universitaria San Pablo CEU, 1992; El cine español, desde Salamanca (1955-1995), Valladolid, Consejería de Educación y Cultura, 1995; Mis siete vidas. De las brigadas anarquistas a juez del 23-F, Barcelona, Planeta, 1995; Ángel Herrera Oria, Adelantado de nuestro tiempo. Ante los nuevos modos de comunicación y relación social. Lección inaugural del curso académico 1996-1997, Universidad Pontifica de Salamanca en Madrid, Fundación Pablo VI, Madrid, 1996; Capítulos de libros: “El poder político en la “Octogésima adveniens”, en El cristiano ante el futuro. Comentario a la carta “Octogesima adveniens”, Anales de Moral Social y Económica, 31 (1973), Madrid, Centro de Estudios Sociales del Valle de los Caídos, 1973, págs. 137-159; “Fe y comportamiento cristiano. Presentación”, en Fe y comportamiento cristiano, 35 (1974), Madrid, Centro de Estudios Sociales del Valle de los Caídos, 1974, págs. XIX-XXII; “Comportamiento cristiano ante un mundo en cambio”, en Fe y comportamiento cristiano, 35 (1974), Madrid, Centro de Estudios Sociales del Valle de los Caídos, 1974, págs. 223-238; “La civilización de la imagen”, en La presencia de lo católico en la sociedad actual, Anales de Moral Social y Económica, 52 (1981), Madrid, Centro de Estudios Sociales del Valle de los Caídos, 1981, págs. 17-41; “La España dividida”, en TAMAMES GÓMEZ, Ramón (dir.): La guerra civil española. Una reflexión moral 50 años después, Barcelona, Editorial Planeta, 1986, págs. 115-136; “Presentación. Esperando el Concilio”, en RUIZ-GIMÉNEZ CORTÉS, Joaquín, BELLOSILLO GARCÍA–VERDE, Pilar (coord.): El Concilio del siglo XXI. Reflexiones sobre el Vaticano II, Madrid, Editorial PPC, 1987, págs. 9-38; “Ángel Herrera”, en Homenaje a Ángel Herrera Oria, Santander, Tantín, 1987, págs. 9-35; “La Encíclica Rerum Novarum, promotora del gran movimiento para defensa de la persona humana”, en Conmemoración del centenario de la Rervm Novarvm por la Asociación Católica de Propagandistas, Madrid, Fundación Universitaria San Pablo, 1992, págs. 59-68; “Cultura cristiana y acción política”, en Cultura cristiana y acción política. 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Antología política y social, Madrid, CEU Ediciones, 2009; Artículos en revistas: “Un viraje en la interpretación de la independencia americana”, Revista de estudios políticos, 9-10 (1943), págs. 465-482; “El concepto castellano de la unidad de España (Al margen de “La España del Cid”)”, Revista de estudios políticos, 13-14 (1944), págs. 150-160; “Sobre el determinismo histórico (Ante unas palabras de Su Santidad)”, Revista de estudios políticos, 15-16 (1944), págs. 493-502; “Idea y realidad en la política de Cánovas”, Revista de estudios políticos, 19-20 (1945), págs. 121-140; “Castelar, uno de los artífices del canovismo”, Revista de estudios políticos, 22-23 (1945), págs. 155-194; “Cánovas y su circunstancia política. A los cincuenta años de la muerte de Cánovas”, Revista de estudios políticos, 33-34 (1947), págs. 67-85; “La política cultural desde 1965 a 1975”, Aportes. 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V, VI y VIII; Boletín de la A.C. de P., 51 (1994), págs. 35, 37 y 40; 52 (1994), pág. 40; Noticias de la A.C. de P., 8 (1994), págs. 14 y 15; A.C. de P. Boletín Informativo Interno, 1009 (1995), pág. 19; 1011 (1995), págs. 6, 7 y 11; Boletín de la A.C. de P., 53 (1995), págs. 41 y 42; 55 (1995), págs. 31 y 32; A.C. de P. Boletín Informativo Interno, 1013 (1996), págs. 11 y 15; 1014 (1996), págs. 9 y 11; 1015 (1996), págs. 14, 15 y 16; Boletín de la A.C. de P., 56 (1996), pág. 30; 57 (1996), pág. 39; A.C. de P. Boletín Informativo Interno, 1016 (1997), págs. 3, 4 y 5; 1017 (1997), pág. 15; 1018 (1997), pág. 19;  1019 (1997), págs. 14 y 16; 1020 (1997), págs. 20 y 26; Boletín de la A.C. de P., 60, Suplemento [Boletín de difusión de la causa de beatificación, 1] (1997), págs. 2 y 3; Inter CEU, 61 (1998), págs. 17 y 18; Boletín de la A.C. de P., 63, Suplemento (1998), págs. IV y VII; A.C. de P. Boletín Informativo Interno, Extraordinario (1998), pág. 14 y 16; A.C. de P. 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Decreto de 18 de agosto de 1951 (BOE 236, de 24 de agosto, pág. 3973), por el que se nombra a don José María García Escudero Director general de Cinematografía y Teatro; Ministerio de Información y Turismo. Decreto de 19 de febrero de 1952 (BOE 69, de 9 de marzo, pág. 1083), por el que cesa en el cargo de Director general de Cinematografía y Teatro don José María García Escudero; Orden del Ministerio de Justicia de 13 de noviembre de 1956 (BOE 335, de 30 de noviembre, págs. 7564 a 7565), por la que, en virtud de oposiciones libres a Notarías en los territorios de los Colegios Notariales de La Coruña, Burgos, Valladolid y Oviedo, se nombran a los señores que se expresan para servir las Notarías que se detallan; Ministerio de Información y Turismo. Decreto 1806/1962 (BOE 174, de 21 de julio, pág. 10223), por el que se nombra para el cargo de Director general de Cinematografía y Teatro a don José María García Escudero; Ministerio de Asuntos Exteriores. Decreto 1112/1964, de 1 de abril (BOE 102, de 28 de abril, pág. 5393), por el que se concede la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil a don José María García Escudero; Ministerio de Información y Turismo. Decreto 2953/1967, de 7 de diciembre (BOE 15 de diciembre, pág. 17365), por el que se dispone el cese de don José María García Escudero como Director general de Cinematografía y Teatro;  Ministerio del Aire. Real Decreto 1454/1976, de 23 de junio (BOE 151, de 24 de junio, págs. 12350 a 12351), por el que se concede la Gran Cruz del Mérito Aeronáutico, con distintivo blanco, al General Auditor del Aire don José María García Escudero; Conversaciones del autor con Asunción y María José García Martínez, hijas de José María García Escudero (2021 y 2022).

Andrés MERINO THOMAS

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