FERNÁNDEZ–GALIANO FERNÁNDEZ, Antonio. Barcelona, 17.V.1926 – Madrid, 8.XI.1999. Catedrático de Derecho Natural y Filosofía del Derecho. Subsecretario del Ministerio de Educación y Ciencia. Senador. Presidente del Ente preautonómico de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Diputado autonómico. Consejero de Estado. Académico electo de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación.
Antonio Fernández–Galiano Fernández nació en Barcelona el 17 de mayo de 1926. Fue el tercero de los cuatro hijos de Emilio Fernández Galiano y Josefa Fernández Gordillo. Provenía de entorno familiar verdaderamente universitario y académico. Su padre (Marchamalo, Guadalajara, 24.IX.1885 – Madrid, 11.V.1953), catedrático de Histología de la Universidad de Barcelona (1912), pasó a la de Madrid en 1935. En 1942 fue elegido académico numerario de la Real Academia Nacional de Medicina y en 1948 de la Real Academia Española. Que todos sus hijos alcanzasen cátedras universitarias atestigua una indudable siembra de inquietud investigadora y docente: el mayor de sus hermanos, Manuel Fernández–Galiano Fernández (1918–1988), prestigioso helenista, fue catedrático de Filosofía Griega en la Universidad de Madrid, así como académico numerario de la Lengua. Dimas (1921–2002), catedrático de Microbiología desde 1961 en la citada universidad, donde fue director del departamento de la disciplina, fue numerario de la Real Academia de Medicina. Emilio Fernández–Galiano Fernández (1923–2006) botánico y discípulo de José María Albareda, fue catedrático de Fitografía en la Universidad Central y catedrático de Botánica en la de Sevilla.
Cuarto de los hermanos, Antonio cursó los tres primeros años de bachillerato en el instituto de Calatayud (Zaragoza), entre 1936 y 1939. Ya en Madrid, al finalizar la guerra, lo concluyó en 1942, comenzando Filosofía y Letras, que compaginaría con Derecho. Obtuvo la primera de las licenciaturas en 1947 y terminó Derecho en 1949. Inició al curso siguiente los de doctorado, que culminó con la tesis Conceptos de naturaleza y ley en Heráclito de Éfeso, con la que logró premio extraordinario el 9 de noviembre de 1954. Aquel 1949 había comenzado su larga carrera docente, primero como profesor ayudante de Filosofía Antigua en la facultad de Filosofía y Letras. En 1950, con carácter interino, impartió Ética y Sociología en la misma facultad y se incorporó a la de Derecho, como adjunto de Derecho Natural y Filosofía del Derecho, obteniendo la plaza cuatro años más tarde. En 1952 comenzó como profesor en el Centro de Estudios Universitarios. De profesor adjunto titular pasó a agregado, hasta que en septiembre de 1975 obtenía por oposición la cátedra primera de la asignatura en la ya Universidad Complutense, que trasladaría también por oposición en 1982 a la UNED. Fernández–Galiano fue también catedrático de Economía y Legislación en Escuelas Técnicas de Grado Medio (1956), con plaza en Cádiz, así como catedrático numerario de Filosofía de Institutos Nacionales de Enseñanza Media (1960), con plaza en Cartagena (Murcia).
Supo compaginar aptitudes y vocaciones: investigación, docencia, gestión, política… Comenzó a desempeñar relevantes cargos de confianza, precisamente en el ámbito educativo. En la década de los 60 fue secretario general de la Facultad de Derecho de la Universidad de Madrid, con sobresaliente gestión, en la que destacó la definitiva puesta en marcha y desarrollo de su Servicio de publicaciones, con la consolidación de un sistema de edición y distribución de programas docentes y manuales universitarios y académicos que facilitaron la transferencia de conocimiento y formación de generaciones de alumnos. Vicesecretario general del Consejo Nacional de Educación en marzo de 1969, lo fue hasta agosto de 1977, ocupando un puesto clave en un organismo aún no suficientemente estudiado, en el contexto de la política educativa del segundo tercio del siglo XX, destinado en principio a asesorar al ministerio, en el que se debatían líneas clave que marcaron significativamente la enseñanza en la España del desarrollo. Entre 1976 y 1977 fue también vicerrector de Ordenación académica de la Universidad Complutense de Madrid.
Durante buena parte de su vida, como otros quehaceres, el ejercicio de la política fue don, inquietud y servicio. Y lo vivió como tal. En los albores de la transición, su identificación con los postulados democristianos le vinculó a la corriente de Joaquín Ruiz–Giménez (1913–2009), también filósofo del Derecho. Perteneció al grupo Tácito, impulsado por varios de sus compañeros en la Asociación Católica de Propagandistas como su presidente, Abelardo Algora, o Marcelino Oreja y José Luis Álvarez. A la asociación perteneció activamente, como referiremos. Sorprende que el elenco de 95 miembros, “Listado de los Tácitos”, con el que finaliza la recopilación de los artículos del grupo, publicado en 2022, no incluya su nombre a pesar de su conocida significación en la ACdP y el CEU, aunque se aclare en nota al margen “es muy difícil hacer un listado definitivo”.
En 1976 se afilió al Partido Demócrata Cristiano de Óscar Alzaga, también propagandista, integrándose meses más tarde en UCD. Aquel contexto de una coalición, Unión de Centro Democrático, fue para él un ejercicio de pragmatismo, de realismo político, un camino que también recorrió con amigos personales, como Pío Cabanillas Gallas (1923–1991). Fue nombrado subsecretario del ministerio de Educación y Ciencia por real decreto de 23 de julio de 1977, siendo ministro Íñigo Cavero Lataillade (1929–2002) y asumiendo importante responsabilidad en el sistema educativo español en un momento culminante, el de la preparación y aprobación de la Constitución. A la crisis y descomposición de UCD, al término el mandato de Leopoldo Calvo–Sotelo (1926–2008), se unió a la nueva formación de Alzaga, el Partido Demócrata Popular, de cuya gestora en Guadalajara fue responsable para recalar finalmente en Alianza Popular.
Con todo, su más señera huella política se vincula al origen de la Comunidad Autónoma de Castilla–La Mancha. Senador constituyente por la provincia de Guadalajara en 1977, revalidó su escaño en las generales de 1979. El 15 de enero de 1978 se habían reunido en Toledo los parlamentarios nacionales de las cinco provincias que constituirían la autonomía, eligiéndole para presidir la mesa de moderación de la Asamblea. Se integró en la Comisión Ejecutiva designada para negociar con el Gobierno los detalles de la concesión de un régimen preautonómico, y presidió el ente regional, siendo nombrado en Almagro (Ciudad Real), el 11 de diciembre de 1978, primer presidente de la Junta de Comunidades de Castilla–La Mancha. El 21 de mayo siguiente, la nueva Asamblea de parlamentarios, formada por las elecciones generales del 1 de marzo y las municipales del 3 de abril, le renovó en su cargo. Fernández–Galiano fue presidente hasta el 1 de febrero de 1982, a pocos meses de culminar el proceso autonómico, siendo sustituido por el diputado por Toledo de UCD Gonzalo Payo Subiza (1931–2002). Durante su mandato en la Junta de Comunidades, Castilla–La Mancha evolucionó sin sobresaltos desde inicial configuración regional a un modelo jurídico y político de articulación territorial y recibió sus primeras competencias, cumpliendo los requisitos constitucionales para pasar a ser comunidad autónoma. Galiano formó parte de la ponencia del Senado que estudió su primer estatuto de Autonomía. Paralelamente, desarrollaba relación política e institucional con otros notables de la época, como Manuel Fraga Iribarne (1922–2012), al que le unían respeto personal, desvelos por lo público y frecuente diálogo, así como inmensa capacidad de trabajo. Dos mandatos como senador en la Cámara Alta lo atestiguan, durante la denominada Constituyente y la I Legislatura. Además de ser miembro de la Diputación Permanente entre junio y noviembre de 1982, también en la segunda de las citadas ejercería como vocal en siete comisiones distintas, lo que nos da una idea de su labor y amplia visión política. Fueron las de Constitución; de Educación y Cultura; de Reglamento; de Incompatibilidades; de Derechos Humanos; la Especial para el Estudio de los Problemas que afectan a la enseñanza universitaria española y la de Presidencia del Gobierno y Ordenación General de la Administración.
En 1983 fue elegido diputado en la I Legislatura de la Asamblea de la Comunidad Autónoma de Madrid, siéndolo abril de 1987. Fue elegido portavoz adjunto y vicepresidente de su grupo parlamentario, la Coalición Alianza Popular – Partido Demócrata Popular – Unión Liberal. Al finalizar su etapa como diputado autonómico se reintegró plenamente a la vida docente. Jubilado en la Universidad Complutense en 1991, pasó a profesor emérito el 1 de octubre, renunciando en 1993, cuando asumió responsabilidades en la recién creada Universidad San Pablo CEU. Al ponerse en marcha el Colegio Universitario San Pablo había sido nombrado coordinador de la carrera de Derecho. A partir de 1993, ya en pleno funcionamiento la San Pablo CEU, a cuyo perfil jurídico contribuyó notablemente, fue vicerrector y primer decano de su Facultad de Derecho, impartiendo las asignaturas de Derecho Natural, Filosofía del Derecho y, más tarde, Teoría del Derecho. Cuando se jubiló al cumplir 70 años llevaba 44 vinculado al CEU, buena parte de ellos como propagandista, pues había ingresado en la ACdP como inscrito en el centro de Madrid el 8 de julio de 1967, pasando a ser socio activo el 24 de junio de 1973. En su solicitud mencionaba como propagandistas de referencia al entonces secretario del centro, José Giménez Mellado (1920–1993) y a Alfonso Ibáñez de Aldecoa (1921-1993), que sería presidente de la ACdP entre 1985 y 1993. Hizo la promesa y recibió la insignia el 12 de septiembre de 1974. Aunque confesaba humildemente que dadas sus numerosas ocupaciones académicas y de gestión contaba con “pocas horas disponibles” desempeñó responsabilidades en el consejo local de su centro. Siempre generoso con la Asociación, colaboró cuanto pudo en tiempo y contribuyó a gastos ordinarios y extraordinarios, como atestigua la documentación que conserva el Archivo General ACdP–CEU, para hacer frente a obras en locales del centro. De su amistad cercana con Abelardo Algora, presidente entre 1965 y 1985, se conserva correspondencia, como la que compartía en septiembre de 1980: “La vida política impone un ritmo trepidante que llega a afectar –y con muy fuerte incidencia– al ámbito familiar. Comprendo que no es bueno, pero metido en esa línea es forzoso seguirla; y creo que también pueden hacerse cosas provechosas”. Naturalmente, Fernández–Galiano ya había ofrecido su amplia visión de lo público en foros de la asociación, respondiendo a invitaciones como las que en octubre de 1979 le hizo el secretario del centro de Madrid, José María Castro para exponer en círculo de estudio las claves del proceso autonómico. Y siempre, su exquisita educación le hacía excusar por escrito asistencia cuando participar en tribunales de oposiciones, reuniones o compromisos ineludibles le hacían imposible asistir a actos ordinarios y extraordinarios de la asociación.
De su matrimonio con Blanca Campos Alonso nacieron sus seis hijos: Antonio, Pablo, Blanca, Emilio, María y Elena. Del carácter abierto y libre de Antonio Fernández–Galiano Fernández da buena cuenta grata e imprescindible conversación mantenida con dos de ellos para trazar el su perfil. Antonio y Helena Fernández–Galiano Campos refieren numerosas cualidades, recuerdos y anécdotas de su padre, inevitables alusiones al entorno cultural de su infancia, su inquietud por el saber, el conocimiento y la enseñanza que compartió con su abuelo y sus tíos, llegando todos, como hemos subrayado, a cátedras y reales academias. Destacan entre sus rasgos una visión grande, vasta, rica de la realidad, del entorno en todas sus facetas. Le recuerdan “siempre leyendo o escribiendo, golpeando una máquina de escribir”; “su despacho en casa era un despacho imposible, lleno de libros, y tenía que ir a trabajar a la mesa del comedor”. Les trasladó su afán por el mundo que les rodeaba. Es su hijo Antonio, con tan amplia y notoria carrera en la empresa y medios de comunicación, quien subraya que “en casa entraba todo tipo de lectura. Y periódicos, desde El País a El Alcázar. Todo se leía, había voracidad por leer, empezando por él”. El mismo Antonio subraya los valores éticos, la tolerancia y espiritualidad de un intelectual que “leía a los Padres de la Iglesia y rezaba en latín, que es como se acordaba, y luego era muy abierto y respetuoso en planteamientos y conversaciones”, como recuerda también Helena.
Si bien damos cuenta de sus artículos, ensayos, libros y otras publicaciones, su obra escrita se articula principalmente en el conocimiento del pensamiento griego y el análisis de la Filosofía del Derecho. Inicialmente desde posturas tomistas, con un iusnaturalismo metódico, ordenado, quizá no absolutamente escolástico. Su evolución apunta a un claro distanciamiento, que no rechazo, desde el academicismo hacia un cierto pedagogismo. Formó parte de la Sociedad Española de Filosofía Jurídica y Social y de la Sociedad Española de Estudios Clásicos.
Fue nombrado el 14 de noviembre de 1997 consejero electivo de Estado. Entre las distinciones que recibió figuran la Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco de primera clase (1950) y la Encomienda con placa de la Orden de San Raimundo de Peñafort (1972). A título póstumo, le fue concedida la Medalla de Oro de Castilla–La Mancha. Con motivo del cuarenta aniversario de la Constitución, el pleno del Ayuntamiento de Guadalajara aprobó en su sesión de 1 de marzo de 2019 la concesión de las Medallas de Oro de la ciudad a los parlamentarios de la provincia en las Cortes durante la Legislatura constituyente (1977–1979), como fue, entre sus cuatro senadores, Antonio Fernández–Galiano Fernández. Pocos días más tarde, el plano de la Diputación de Guadalajara le nombró, también a título póstumo, hijo adoptivo de la provincia, distinción que recogerían en nombre de su familia sus hijos, Antonio y Emilio. Elegido académico de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, concluyó la preparación de su discurso de ingreso, falleciendo en Madrid a consecuencia de un infarto de miocardio poco antes de poder pronunciarlo, a los 73 años, el 8 de noviembre de 1999. Fue enterrado en Sigüenza, pero su huella sigue bien presente en tantos que le quisieron y hoy recuerdan su celebrada bondad, sentido común y contribución a la política como la concebía: una labor quizá temporal, siempre apasionante y como gustaba decir, de servicio a los demás.
Obras de ~: “Conceptos de Naturaleza y Ley en Heráclito”, Anuario de filosofía del derecho, 5 (1957), págs. 259–322; “El logos heracliteo y el concepto cristiano de la ley eterna”, Revista de la Facultad de Derecho de la Universidad de Madrid, 2 (1958), págs. 145–152; “Ideas políticas y jurídicas de un médico español del siglo XVI”, Revista de la Facultad de Derecho de la Universidad de Madrid, 5, 1959, págs. 105–122; “Ensayo de una concepción hilemórfica del Derecho”, Anuario de filosofía del derecho, 8 (1961), págs. 119–136; “El Cristianismo y la Filosofía jurídica del mundo clásico”, Revista de la Facultad de Derecho de la Universidad de Madrid, 10 (1961), págs. 99–115; Derecho natural, Madrid, Universidad, Facultad de Derecho, 1962; La persona humana, sujeto de la moralidad, Madrid, Organización para el Fomento de la Enseñanza, 1962; Curso de Derecho Natural, Madrid, Gráficas Pamies, 1962; Introducción a la filosofía del Derecho, Madrid, Revista de Derecho Privado, 1963; “La I Asamblea de Profesores de Facultades de Derecho”, Revista de la Facultad de Derecho de la Universidad de Madrid, 20 (1964), págs. 289–294; “Legitimidad y legalidad de las sentencias. Un caso histórico”, Revista de la Facultad de Derecho de la Universidad de Madrid, 21 (1964), págs. 449–456; “El humanismo en la doctrina de la Iglesia durante los últimos veinticinco años”, Revista de la Facultad de Derecho de la Universidad de Madrid, 28 (1967), pág. 85–106; “Relativismo gnoseológico y relativismo jurídico”, Revista general de legislación y jurisprudencia, 224 (1968), págs. 10–44; con PASSERIN D’ENTREVES, Alessandro: La noción del Estado, Centro de Estudios Universitarios (CEDEU), Madrid, Euramérica, 1970; Derecho natural. Introducción filosófica al derecho, Madrid, Facultad de Derecho, Sección de Publicaciones, 1974; El derecho como factor presionante, Madrid, Colegio Universitario de San Pablo CEU, 1975; con QUESADA CASTRO, Fernando, ALARCOS LLORACH, Luis: Filosofía 3º BUP, Madrid, Silos, 1977; Derecho natural. Introducción filosófica al derecho, Madrid, Madrid, Ceura, 1986; Derecho natural. Introducción filosófica al derecho, Madrid, 1983; “Pórtico a la historia seguntina”, Anales seguntinos: revista de estudios seguntinos del Centro de Estudios Seguntinos de la Asociación Cultural El Doncel de Amigos de Sigüenza, 1 (1984), págs. 11–20; “Carta al profesor Javier Muguerza”, en MUGUERZA, Javier, PECES–BARBA MARTÍNEZ, Gregorio: El fundamento de los derechos humanos, 1989, págs. 163–170; “Presocráticos, Sofistas, Sócrates”, en BLANCO GONZÁLEZ, Antonio de Padua, FERNÁNDEZ GALIANO, Antonio, TRAVERSO, Juan Damián, SEGURA ORTEGA, Manuel, ESCALONA MARTÍNEZ, Gaspar: Filosofía del derecho, UNED. Facultad de Derecho, 1990, págs. 11–26; Derecho natural, Madrid, Universitas, 1992; “Trascendencia cultural de la reforma universitaria española”, en Educación multicultural e intercultural [ponencias del Congreso de Educación Multicultural. Ceuta. 1992], Granada, Impredisur, 1992, págs. 377–379; con CASTRO CID, Benito de: Lecciones de teoría del derecho y derecho natural, Madrid, Universitas, 1993; Cultura, lengua y derecho, Madrid, Universidad San Pablo CEU, 1997; “Reflexión sobre el saber. Lección magistral solemne apertura del curso académico 1998–1999”, Guipúzcoa, Universidad de San Pablo CEU, 1998; “Libertad de enseñanza y derecho a la educación en la universidad”, Derechos y libertades. Revista del Derecho y derechos humanos, 6 (1998), págs. 199–208; El sentimiento de seguridad en el derecho, Madrid, Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, 1999; “La comunidad autónoma de Castilla–La Mancha. Formación”, en Visiones para un nuevo siglo: aportaciones desde Castilla–La Mancha a la conformación de los nuevos escenarios políticos de España, Junta de Comunidades de Castilla–La Mancha, 2000, págs. 95–108; “Relaciones entre la universidad pública y la privada. Perspectivas de futuro”, en V Curso sobre régimen de universidades públicas: 15–18 junio 1999, Universidad de Alcalá, 2000, págs. 31–48; “Sobre una posible revisión de la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU de 1948”, en MARTÍNEZ MORAN, Narciso: Utopía y realidad de los Derechos Humanos en el cincuenta aniversario de su declaración universal, Madrid, UNED, 1999, págs. 63–78.
Bibl.: ASÍN VERGARA, Rafael (coord.): El nacimiento de una región. Castilla–La Mancha 1975–1995, Madrid, Celeste, 1999;AYLLÓN, Jesús, ESCALONA, Gaspar, GAYO, María Eugenia (coord.): Liber amicorum Antonio Fernández–Galiano. Ex Libris homenaje al profesor Antonio Fernández–Galiano, Madrid, Uned, 1995; CASTELLANOS LÓPEZ, J.A.: La transición democrática en Castilla–La Mancha (1976–1983) Proceso Autonómico y Construcción Regional, Toledo, CES, 2007; MARTÍNEZ NEIRA, Manuel, PUYOL MONTERO, José María: El doctorado en Derecho 1930–1956, Madrid, Dykinson. Universidad Carlos III de Madrid, 2008, págs. 291 y 315.
Fuentes: Archivo General ACdP – CEU; A.C. de P., Censo Provisional de Propagandistas y de Socios Inscritos. Cerrado a 31 de Enero/96, Docutech CEU,pág. 36; A.C. de P., Censo definitivo de Propagandistas Activos y Cooperadores. Cerrado a 31 de mayo de 1996, Docutech CEU, págs. 21 y 106; Asociación Católica de Propagandistas. Censo a 31 de mayo de 1997, Docutech CEU, págs. 21 y 88; SANUY SIMÓN, Ignacio María: “Nota bibliográfica: Fernández Galiano (Antonio) Introducción a la filosofía del derecho. Madrid, Editorial Revista de derecho privado, 1963”, Revista general de legislación y jurisprudencia, 214 (1963), págs. 957–959; NÚÑEZ ENCABO, Manuel: “Fernández–Galiano, Antonio: Derecho natural. Universidad Complutense. Facultad de Derecho. Sección de Publicaciones. Madrid, 1972”, Revista general de legislación y jurisprudencia, 234 (1973), págs. 125–126; GONZÁLEZ–CALERO GARCÍA, Alfonso, ESTEBAN BARAHONA, Luis E.: Antonio Fernández Galiano, primer presidente de Castilla–La Mancha: “nosotros pusimos los cimientos”, Añil. Cuadernos de Castilla – La Mancha, 8 (1996), págs. 37–40; Ministerio de Educación y Ciencia. Orden de 12 de marzo de 1969 (BOE 74, de 27 de marzo, pág. 4467) por la que se nombra Vicesecretario del Consejo Nacional de Educación a don Antonio Fernández–Galiano y Fernández; Ministerio de Educación y Ciencia. Orden de 25 de agosto de 1970 (BOE 226, de 21 de septiembre, pág. 15537), por la que se nombra Profesor agregado de “Derecho natural y Filosofía del Derecho” (primera plaza) de la Facultad de Derecho de la Universidad de Madrid a don Antonio Fernández–Galiano Fernández; Ministerio de Educación y Ciencia. Decreto 588/1972, de 3 de marzo (BOE 69, de 21 de marzo, pág. 4952), por el que se nombra Vicesecretario general del Consejo Nacional de Educación a don Antonio Fernández–Galiano Fernández; Ministerio de Educación y Ciencia. Orden de 10 de septiembre de 1975 (BOE 245, de 13 de octubre, pág. 21533) por la que se nombra, en virtud de oposición, a don Antonio Fernández–Galiano Fernández, Catedrático de la Universidad Complutense; Ministerio de Educación y Ciencia. Real Decreto 1894/1977, de 23 de julio (BOE 178, de 27 de julio, págs. 16712 a 16713), por el que se nombra Subsecretario del Ministerio de Educación y Ciencia a don Antonio Fernández–Galiano Fernández; Ministerio de Educación y Ciencia. Real Decreto 2206/1977, de 27 de agosto (BOE 206, de 29 de agosto, pág. 19302), por el que cesa como Vicesecretario general del Consejo Nacional de Educación don Antonio Fernández–Galiano Fernández; Presidencia del Gobierno. Real Decreto 1713/1997, de 14 de noviembre (BOE 274, de 15 de noviembre, pág. 22550), por el que se nombra Consejero electivo de Estado a don Antonio Fernández–Galiano Fernández; https://humanidadesdigitales.uc3m.es/s/catedraticos/item/60362 (consultado 28.04.2026); Conversaciones del autor con Helena y Antonio Fernández–Galiano Campos, hijos del biografiado (20 de abril de 2026).
Andrés MERINO THOMAS

