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Pedro Mª Perales Salvat (1896-1936)Nació en Zaragoza. Estudió el bachillerato en el Colegio de los Padres Jesuitas de El Salvador, en Zaragoza. Estudió Derecho en la misma ciudad, donde tuvo como compañero a José María Escrivá de Balaguer, con quien trabó amistad. Fue cofundador en 1918 del Centro de Zaragoza de la ACdP.

Mientras preparaba oposiciones para abogado del Estado, fue nombrado director de la Caja Regional de Previsión Social de Castilla en Toledo, y primer presidente electo del Tribunal Tutelar de Menores. En dicha ciudad desarrolló una intensa vida de apostolado: propagandista, caballero del Santo Sepulcro, presidente de la Adoración Nocturna y fundador de la Congregación de los Caballeros del Pilar. Asimismo, mantuvo una gran amistad y colaboración con el cardenal primado y arzobispo de Toledo, monseñor Gomá.

Cuando fue detenido confesó: «Soy católico, apostólico, romano: esto ni quiero, ni puedo, ni debo negar». Estuvo detenido dos horas y le llevaron al Gobierno Civil, donde le insultaron e increparon repetidamente. A la salida, le hicieron un disparo por la espalda a quemarropa, tras lo cual, los milicianos gritaban: «¡Rematadle! ¡Rematadle!». Una religiosa que se hallaba en una dependencia contigua logró que el moribundo fuera atendido en las dependencias del Asilo Provincial. Durante las horas de agonía que transcurrieron hasta su fallecimiento, Pedro Perales hizo unas manifestaciones de piedad y magnanimidad que asombraron a las religiosas. Aseguró que no moriría hasta las tres, pues «moría por Cristo», hora exacta en la que falleció. Era el 25 de julio, festividad del Apóstol Santiago, fecha que, según había manifestado en su viaje a Roma, sería la más bella para morir como mártir.